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De aquellos polvos estos lodos...

"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos".

(Jorge Luis Borges)

El problema de esta SGAE agonizante, tras una legislatura que toca a su fin, es el empeño de sus dirigentes por vendernos una realidad paralela que los hechos se empeñan en desmentir.

Atribuyen a Einstein la frase "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo", a la que se podría añadir que tampoco lo hagas con los mismos.

Era quimérico pensar que la deriva de los últimos dos años fuese a cambiar por un mero intercambio de papeles entre los mismos actores que han protagonizado la etapa más desastrosa de la historia reciente de la entidad en todos los aspectos.

Que el Sr. Onetti pase de Vicepresidente a Presidente, en el mismo escenario, con la misma JD y tan solo con un baile de sillones para premiar lealtades (o traiciones, según puntos de vista de los protagonistas) no invitaba al optimismo, y a la vista está que será difícil para ellos deshacerse de la mochila de despropósitos (en el mejor de los casos) que cuelga de sus espaldas.


La forma y plazo de la convocatoria de elecciones anticipadas para el próximo 22 de octubre, una imposición de las circunstancias y de las presiones CISAC/MINISTERIO ha sido ya de por sí una clara muestra del talante de la legislatura (y de su actual presidente, empeñado en competir con su predecesora).


- ¿Pero una muestra de qué? - se preguntarán algunos...


Pues, para empezar, una muestra de cómo los intereses personales siguen primando entre los miembro de la actual Junta Directiva (y muy especialmente en algunos, como veremos). La fecha elegida, como ya hemos comentado alguna vez, no es ni mucho menos casual. Obedece, simplemente, a la circunstancia de que puedan presentarse de nuevo aquellos que están en su segundo mandato, merced a la modificación estatutaria que establece que éste no contaría, a efectos electorales, de no cumplirse al menos la mitad de su duración, modificación incluida por ellos mismos a medida.

Traducción: De convocar para cualquier fecha posterior al 26 de octubre, algunos de los actuales junteros se verían imposibilitados de repetir.


Eso, parece ser, ha prevalecido sobre el sentido común, que exigiría no convocar hasta tener certeza de los estatutos que estarán vigentes durante el proceso electoral, algo que hoy es incierto. De momento, y hasta que se pronuncie la Asamblea, serían los mismos que para las anteriores elecciones, ya que los aprobados por la Asamblea del pasado 30 de enero fueron rechazados parcialmente por el Ministerio, que exigió unas modificaciones (precisamente, entre ellas, respecto del régimen electoral) que la JD ha asumido, pero que deberá ratificar el órgano soberano (aunque se escucha que no es ese el criterio que mantienen Onetti y compañía, poco versados, por lo que se ve, en estas cuestiones y, tal vez, peor asesorados).

Lo normal y lo adecuado hubiera sido anunciar la voluntad de convocar sin demora, tranquilizando así a las instancias superiores, pero hacerlo efectivamente tras la Asamblea General que clarifique la cuestión estatutaria (para bien, o para mal).


Pero normal y adecuado son términos poco utilizados en Longoria en los últimos dos años.


No será esta, sin embargo, la única polémica que sobrevuele la convocatoria electoral y su desarrollo.

Llama la atención, por ejemplo, la reciente "re-contratación" de Iván García Pelayo como Director de Relaciones Institucionales de la SGAE en un momento como éste, no solo por la sorprendente elección de un perfil muy poco coherente con el habitual para ese cargo, sino por el hecho de producirse desde la condición "interina" actual de la JD ("en funciones" desde la aprobación de la convocatoria) y con un proceso electoral en ciernes, situación que García Pelayo ha vivido muy activamente en los últimos años, ya sea como candidato (aunque no obtuvo el premio del escaño, ni en 2012, ni en 2015), o como (y esta es su verdadera "vocación") coordinador de candidaturas y captador de votos (en general más voluntarioso que eficaz) para otras candidaturas. Conocida es su colaboración con el grupo de Onetti y Cabal en las pasadas elecciones de 2018, sin ir más lejos, algo que no tiene nada de objetable, naturalmente.

Otra cosa sería que lo hiciera en estas próximas elecciones, desde un puesto directivo de la entidad, para el que ha sido propuesto, precisamente, por quienes tanto confían en su labor proselitista en campaña y que, sin duda, volverán a ser candidatos.


Lo cierto es que, desde que en 2012, entonces como candidato, García Pelayo se pronunciase muy en contra de que los representantes de los autores cobrasen, él mismo no ha parado de cobrar. Especialmente en esta última legislatura, en la que fue nombrado por Pilar Jurado "Director de Gabinete de Presidencia" (con un sustancial salario de 120.000€). Entonces trabajó intensamente para conseguir los objetivos del grupo de PD liderado por Inma Serrano, hasta que la presidenta perdió la confianza en él y lo destituyó (entre otras cosas, cansada de escuchar como Pelayo presumía por los pasillos de que él era quien ponía y quitaba presidentes).

Pelayo se quedaba sin cobrar de Sgae por primera vez desde hacía años...

Poco después presumía de ser el urdidor de su moción de censura y de la elevación de Onetti al poder.


No sé que tanto responsable será de aquello, pero lo que parece claro es que, al menos aparentemente, Onetti no ha tardado en mostrarle su agradecimiento, devolviéndole al club de los 120.000€ y colocando a su antiguo "jefe de campaña", justo a las puertas de un proceso electoral, a sueldo del contribuyente (los socios, en este caso).


Es de suponer que algo tendrá que decir en su momento la COMISIÓN ELECTORAL, e incluso la COMISIÓN DEONTOLÓGICA, sobre esta sospechosa coincidencia...


El caso es que Pelayo siempre ha sido hombre poco discreto, al que ha gustado presumir de sus logros (algo, en general, muy propio de aquellos que precisan de que la apariencia de éxito disfrace una realidad menos halagüeña) en el terreno de la gestión electoral y asamblearia. Sus resultados, sin embargo, solían ser más bien decepcionantes, lo que él siempre justificaba con algún imponderable o contubernio.

Recuerdo, por ejemplo, que ante el rechazo de los estatutos de la actual Junta Directiva (presidida entonces por Pilar Jurado) en junio de 2019, García Pelayo argumentaba lastimeramente, ante una presidenta que ya empezaba a escamarse con el personaje, que le habían fallado 1000 votos que tenía en el "saco" (entiéndase delegaciones en su poder), ya que los votantes que debían portarlos no habían podido asistir finalmente.


Por eso resultó especialmente sorprendente el éxito de la Asamblea del 30 de enero, con un apoyo apabullante a Pilar Jurado y su Junta Directiva (la actual, no lo olvidemos).

¡Por fin los votos que Pelayo cosechaba habían llegado a buen puerto y sus portadores no le habían fallado!


Estaba pletórico el hombre y no era para menos.


También lo estaban la presidenta, los vicepresidentes y el resto de la junta (entonces unidos en amoroso matrimonio institucional, del que hoy se desmarcan como si no hubiese existido).



Y fíjense por donde, ahora viene a pretender amargarle el triunfo un antiguo compañero de viaje, el destituido Director de Reclamaciones, Coordinador de "Back Office" y Subdirector General (mano derecha de Pilar Jurado), Clifton Williams, quien ha enviado al Presidente Onetti (con copia al Secretario General y a la Directora de Industrias Culturales, Adriana Moscoso) una grave denuncia sobre presuntas irregularidades en la votación de la ASAMBLEA de 30 de enero de 2020.

Williams habla de una "posible falsificación de miles de votos" y señala muy directamente al nuevo Presidente de la Fundación Sgae, Juan José Solana y al recién nombrado director de RRII, Iván García Pelayo, ambos hoy muy cercanos al presidente Onetti, que deberá proceder a una exhaustiva investigación sobre estos hechos a fin de esclarecer un asunto tan grave e inoportuno a las puertas de una asamblea y de un proceso electoral.


Que la denuncia provenga de un ex-miembro de la propia JD, y directivo de la entidad en ese momento, añade un elemento de inquietud que aconseja no tomarla a la ligera.

Publicamos el texto integro de la carta de Williams, que deben conocer ya los miembros de la junta (y que harían bien en no obviar, dada su responsabilidad como administradores), que nos ha llegado a través de distintas y variadas fuentes.


En todo caso, si no fuera ya suficiente con el aparente conflicto de interés que podría suponer el nombramiento de García Pelayo ya de por sí, por todo lo comentado anteriormente, esta denuncia aconsejaría, sin duda, que sea apartado de cualquier función institucional en estos momentos, hasta esclarecer los hechos, sin menoscabo de la presunción de inocencia a que todo ciudadano tiene derecho y sin obviar la responsabilidad probatoria de quien hace una acusación de esta gravedad (que deberá fundar en algo más que meras "sospechas"), y que deberá contar para ello, eso sí, con la la mayor colaboración de la entidad y sus responsables.


Otro espejo roto y seguimos para bingo...




José Miguel Fernández Sastrón

(26 de junio de 2020)