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"ELEGANTES Y MUY GUAPOS"... (aunque algo desmemoriados)

Actualizado: 19 de dic de 2019

“Tantas cosas suceden sin que nadie se entere ni las recuerde. De casi nada hay registro, los pensamientos y movimientos fugaces, los planes y los deseos, la duda secreta, las ensoñaciones, la crueldad y el insulto, las palabras dichas y oídas y luego negadas o malentendidas o tergiversadas, las promesas hechas y no tenidas en cuenta, ni siquiera por aquellos a quienes se hicieron, todo se olvida o prescribe, cuanto se hace a solas y no se anota.”

(Javier Marías)

Llega la Navidad y la presidenta de Sgae, Pilar Jurado, no ha querido dejar de celebrarla en el Palacio de Longoria. Y hace bien, cómo no... Aunque no hay mucho que celebrar, al menos por parte de los socios, que han visto como su liquidación navideña de diciembre batía récords de penuria, que difícilmente compensará el anunciado "aguinaldo pilarista", como han denominado algunos a ese reparto extraordinario prometido tras el exiguo pago de MEDIASET (solo el último trimestre de 2018, y con "descuento"). De hecho, los socios que esperen un ingreso por ese concepto van a verse más defraudados aún por la propina con que se pretende acallar su justificada indignación.

Pero no todo son malas noticias. Dentro de la casa, la presidenta y sus cortesanos han decidido que un día es un día y nada como un ágape festivo para olvidar las tristezas y levantar los ánimos. Es de suponer que no estarán invitados los más de cien mil socios, ya que sería imposible ubicarlos a todos en la "Sala Manuel de Falla". Ni siquiera esparciéndolos por todo Longoria se podría considerar esta posibilidad. Y, además, imagínense ustedes las disputas por el honor de sentarse en la mesa "Presidencial".

¡La Sgae de Pilar Jurado es, sin duda alguna ya, una Sgae diferente!

Los invitados serán menos, con toda seguridad. Los miembros de la Junta Directiva, es de suponer, pues lo contrario sería un dislate institucional que excede incluso a la señora Jurado, y algunos elegidos por su fidelidad a la causa, o con la pretensión de incorporarlos a la misma. Una buena cena, bien servida y mejor regada, hace milagros en según quiénes (y de esos no faltarán, no lo duden). Recibirá, con sus mejores galas, la Sra. Presidenta, flanqueada por sus "edecanes", los insumergibles García Pelayo y Williams (aunque este último podría no serlo tanto después del próximo día 27), peleándose por ver quién se sienta a su derecha (si es que tienen alguna noción del significado protocolario de ese honor). El número de invitados será reducido, pero que nadie se sienta ignorado. La factura se repartirá entre todos...


No sabemos exactamente el criterio (el oficial, quiero decir) que habrá utilizado Pilar Jurado para decidir quiénes son dignos de entrar en su casa (y ella cree que la Sgae lo es), pero sí sabemos que deberán cumplir, al menos, una condición: Deben asegurarse de estar "ELEGANTES Y MUY GUAPOS", según leemos en la invitación, en un "DRESS CODE" capaz de competir con cualquier "boda del año" que se precie (de esas de las que nos enteramos por la prensa especializada y que tampoco suelen costear los "novios").


¡La Sgae de Pilar Jurado es, sin duda alguna ya, una Sgae diferente! Puede que no recaude mucho, o que siga en un limbo de "alegalidad estatutaria" y con pie y medio fuera, ya casi definitivamente, de la CISAC (que el próximo febrero, de no mediar algún cambio significativo, lo que la organización internacional ha definido como una convocatoria de elecciones que devuelva la normalidad institucional, comunicará su expulsión definitiva). Puede, incluso, que se quede vacía de contenido y pierda la mayoría de sus repertorios más relevantes, pero nadie podrá negar que será una entidad en la que el "glamour", la elegancia y, por lo visto, hasta la apostura de sus socios (al menos de aquellos que pretendan congeniar con la presidenta) serán la nota diferenciadora y un objetivo esencial para el 2020.

Parece, sin embargo, que este espíritu navideño de la señora presidenta es un arrebato de última hora. La semana pasada, sin ir más lejos, lanzaba venablos y mostraba su lado más oscuro contra el recién dimitido Teddy Bautista, a quien parece no apreciar mucho (de hecho lo temía, como rival que podía bajarla del podio), según nos cuentan. No parece casual que, en insólita incoherencia con el criterio mantenido por el consejo de dirección en la anterior legislatura, convocase, primero una Junta Directiva (de la que retiró la propuesta, por temor a perder la votación) y luego un consejo extraordinario, para proponer a sus miembros que la entidad se sume a la acusación que la fiscalía hacía contra el propio Bautista, al que imputa de un delito de "administración fraudulenta", y para el que solicita 4 años de prisión y que indemnice a la Fundación SGAE con cerca de 30 millones de euros (según leemos en la prensa).


El consejo de Sgae, a propuesta de su presidenta (y ante el insólito silencio de la Junta Directiva, que ni siquiera ha sido debidamente informada) ha decidido sumarse a la acusación de la fiscalía. Ello quiere decir, lógicamente, que los señores consejeros (y, por delegación, toda la Junta Directiva) consideran, como el fiscal, que la compra de los teatros Coliseum y Lope de Vega, en la Gran Vía madrileña, fue "ruinosa".

Naturalmente, al unirse a dicha acusación, también deben considerar que "la compra fue impulsada por Bautista aprovechando su control casi absoluto de la entidad. Y que los 82.9 millones que pagó en 2009 fueron un precio desorbitado claramente fuera de mercado, según los informes recopilados en el Juzgado Central de instrucción 5 de la Audiencia Nacional. Conforme a esos escritos, Anticorrupción estima un sobreprecio de 29,8 millones en la operación, cantidad que ahora reclama al acusado".


Yo no sé ustedes, pero yo entiendo con esto que lo que nos dicen es que Teddy Bautista decidió unilateralmente comprar esos teatros (porque, francamente, lo de que "impulsó la compra aprovechando su control casi absoluto de la entidad", quiero pensar que es una licencia del cronista y no una afirmación literal de la fiscalía), así, de manera subrepticia, sin que el órgano de gobierno competente, en este caso el Patronato de la, entonces, FUNDACIÓN AUTOR se percatara de ello, o tuviera opción alguna para evitar el supuesto desastre.

Aunque yo no formaba parte de ese Patronato, sí estuve en la Junta Directiva en aquellas fechas y creanme que no se me impidió nunca contrariar, lo que hice en más de una ocasión, el criterio de Teddy, o de cualquier otro ejecutivo de la entidad y, naturalmente votar en consecuencia.

Por ello, me llama la atención que, en el actual consejo, nadie haya podido informar respecto de cómo y por quiénes se adoptaban las decisiones en los órganos de gobierno, y aclarar lo acontecido entonces en esa operación concreta que, ahora, tanto preocupa a los consejeros y a su presidenta.


Por lo que yo sé, y alguno debería saber también, la adquisición de esos inmuebles fue propuesta al Patronato de la Fundación Autor en su reunión de 9 de diciembre de 2009.

Quizás alguno pensase, como Javier Marías, que "todo se olvida o prescribe, cuanto se hace a solas y no se anota".

Lo que ocurre es que, a diferencia de esta Sgae de Pilar Jurado, en la que nada parece anotarse, quién sabe sin con la esperanza de ese olvido (no se ha visto un acta desde el pasado mes de julio, algo que consienten el Secretario General de la entidad y la propia junta), en la de entonces las actas circulaban con exquisita puntualidad y guardan memoria de lo que algunos parecen querer olvidar.


El PATRONATO autorizó la operación "Gran Vía" en su reunión de 9.12.09, con el voto favorable de todos sus miembros y la única abstención de Menendez-Pidal

De hecho, en esa reunión de 9 de diciembre de 2009, con el voto favorable de todos los patronos presentes y representados, y con la única reserva del editor Santiago Menéndez-Pidal (por sí y por su representado, el también editor J.I Alonso Puig), el Patronato "autorizó al señor Bautista a concluir la operación sobre la base de los términos propuestos, formalizando cuantos documentos públicos o privados fueran necesarios, facultándosele para llevarla a buen término realizando cuantas operaciones jurídicas fueran precisas a tales efectos,

incluyendo los pactos -y estableciendo las garantías- que estimare convenientes".


Parece, por lo tanto, que, independientemente de lo que se pueda opinar opinar respecto de esa operación y de su oportunidad, o de lo que diga el informe de E&Y (que desconozco y que parece haber conducido a la conclusión que hoy manifiesta el actual consejo, pese a que a ellos tampoco se habría mostrado, argumentando una supuesta "confidencialidad", lo que lleva sus conclusiones al ámbito de la fe, al menos por lo que a los consejeros se refiere), de existir una administración fraudulenta, algo que, entiendo, deberá demostrarse más allá de esgrimir una depreciación (que también se produjo en otros muchos casos y ámbitos) ocasionada por la drástica caída del mercado inmobiliario durante una crisis que todos recordarán (y materializada por la imposición ministerial a Sgae de desinvertir, pese a la mala situación del mercado, sin esperar a un momento más propicio), difícilmente podría excluirse de ella a aquellos administradores que, en uso de sus facultades, la hayan propiciado, autorizándola en los términos en que se llevó a cabo.


Pero es que, por si hubiera alguna duda, el Patronato volvió a tratar la cuestión en su reunión de 18 de enero de 2010, es decir, poco más de un mes después. En dicha reunión, el Patronato ratificó el acuerdo de la reunión anterior (en este caso con el voto negativo de los editores Menéndez- Pidal y Alonso Puig) y con el voto favorable del resto de los presentes y representados.


Es decir, que el Patronato de la Fundación Autor, que era el órgano competente para ello, dio su bendición, no una, sino dos veces, a la operación que ahora califican de fraudulenta y atribuyen unilateralmente a Bautista la actual Junta Directiva de Sgae (por omisión) y el Consejo de Dirección, éste de manera activa (quien sabe si porque, para alguno, con ello se aleja cualquier sombra respecto de su posible responsabilidad personal).

Inma Serrano, actual Vicepresidenta de Pequeño Derecho y miembro del Consejo de Dirección que ha acordado sumarse a la acusación de la Fiscalía, formaba parte también del Patronato que autorizó la adquisición de los teatros de la Gran Vía. No asistió al de diciembre de 2009 (aunque voto por delegación, sumándose así al apoyo general), pero sí lo hizo al de enero de 2010, que ratificó definitivamente la operación. Hoy, sin embargo, parece sostener todo lo contrario...

Podemos entender que aquellos consejeros que no estaban allí (y más aún viendo cómo actualmente se toman decisiones relevantes sin su concurso) puedan "comprar" la versión de ese Teddy Bautista plenipotenciario y unilateralista. No dudo de que Teddy tuviera mucho predicamento (de hecho, me consta, pues lo viví en primera persona) y una gran credibilidad entonces (y para muchos la sigue teniendo hoy), pero ello se debía, en gran medida, a que explicaba con detalle sus propuestas y lograba la confianza de unos órganos de gobierno que, simplemente, votaban lo que consideraban más oportuno, asumiendo, entiendo, la responsabilidad colegiada derivada del desempeño de su cargo. Nunca lo vi hipnotizar a nadie y si vi cómo algunos (normalmente editores) rechazaban sus propuestas sin temer ser devorados por el fuego eterno. Yo mismo lo hice en más de una ocasión y mi opinión sobre esa y otras cuestiones está en las actas y en la hemeroteca. Por ello recibí entonces muchas críticas por parte de compañeros de bancada, algunos de los cuales forman también parte de la actual junta directiva, y parecen muy convencidos de censurar hoy lo que apoyaron ayer con tanto entusiasmo.

No sé si no tienen memoria, o, simplemente, lo que no tienen es vergüenza...

Iván García-Pelayo, director de gabinete de la presidenta, quien habría sido uno de los más activos defensores de que la entidad se adhiera a la acusación de la fiscalía. Algunos no pueden dejar de preguntarse si habrá olvidado su papel en la aprobación de la operación que ahora critica, o sí no será eso, precisamente, lo que le hace tirar la piedra y esconder la mano...

El caso de la presidenta es más inquietante, ya que, como siempre, y al margen de lo caprichoso de sus decisiones en general, vuelve a dejar constancia de estar muy mal asesorada y peor informada, puesto que debería saber de primerísima mano cómo se tomó la decisión de adquirir esos Teatros. De hecho, uno pensaría que su asesor remunerado de cabecera, y director de su gabinete, Iván García-Pelayo, la habría informado con el debido detalle. No en vano, el señor García-Pelayo formaba parte (y votó favorablemente, como el resto, en ambos casos) del Patronato que aprobó la operación de adquisición de los teatros de la Gran Vía en diciembre de 2009, y la ratificó, después, en enero de 2010.


"Las palabras dichas y oídas y luego negadas o malentendidas o tergiversadas..." no se olvidan tan fácilmente como algunos quisieran. Quedan escritas en las actas de Sgae, una entidad asediada y en la que sus actuales dirigentes, en gran medida causantes de su deterioro creciente, parecen más preocupados por una elegancia y una apostura superficiales que por el sentido común, la coherencia y el rigor que se deben esperar de quienes tienen la responsabilidad de gestionarla.


Y en algún caso, además, no hay elegancia, ni apostura, capaces de eclipsar la desmemoria y la desvergüenza...



José Miguel Fernández Sastrón

(16 de diciembre de 2019)