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¿Está la Sgae perdiendo el norte?

Actualizado: 12 de abr de 2019

Leer un titular que anuncia que la Sgae denuncia a sus propios socios es algo desasosegador. Sobre todo cuando se respira un ambiente de "vendetta" personal y todo parece indicar que estamos ante un acto irresponsable sin otra finalidad que devolver los golpes...

Poco podemos deducir del texto publicado, más allá del hecho insólito de que una Sgae en pleno ojo del huracán, tras una asamblea en la que los socios han rechazado las propuestas del presidente Hevia y su Junta Directiva, y pendiente de la espada de Damocles de una posible intervención ha decidido denunciar a socios de la entidad por unas "supuestas irregularidades" que no se especifican.


Lo único que nos dicen, por el momento al menos, es que "El Consejo de Dirección ha tomado esta decisión en ejercicio de su responsabilidad y para salvaguardar los intereses de la entidad".

Parece ser que, siempre según el artículo en cuestión, "La decisión de poner los hechos en conocimiento de las autoridades competentes se produce después de haber constatado, previa consulta a los servicios jurídicos internos de SGAE, que dicha actuación puede ser contraria a Derecho la propia normativa interna de la SGAE" y añaden, además, que (la Sgae) "no prejuzga los hechos, sino que se limita a trasladarlos a las autoridades competentes" para que inicien la investigación correspondiente y determinen si los hechos denunciados son constitutivos de infracción.

Y ahí queda eso.


Naturalmente, son muchas las preguntas que debemos hacernos ante tan escueta información.


- De momento sabemos que Sgae ha denunciado a socios de la entidad, pero no quienes son, ni cuantos. Sí apuntan que se trata de "personas jurídicas", lo que lleva necesariamente a pensar en las dos únicas figuras posibles que encajan en esta descripción: editoriales y/o cesionarias.


- Nos dicen también que se trata de una decisión unánime del consejo de dirección, a consecuencia de haber tenido conocimiento de "supuestas irregularidades". Sin embargo, añaden que "no prejuzgan" estas supuestas irregularidades, sino que se limitan a trasladar los hechos a las "autoridades competentes" para que determinen si son constitutivos de infracción. Es decir, ni siquiera saben, por lo visto, si estamos o no ante hechos punibles, por no mencionar que no se hace la menor mención al ámbito al que afectarían las supuestas irregularidades, ni se especifica la naturaleza de esa "autoridad competente".



La verdad es que, por mucho que así lo señalen, cuesta pensar que esta redacción parta de los Servicios Jurídicos de Sgae. No dudo de que, como dicen, hayan actuado tras consultarlos previamente, pero lo que no me atrevería a asegurar es que les hayan hecho mucho caso. Me refiero a los servicios jurídicos internos, desde luego, que difícilmente podrían sugerir un dislate como el que nos presentan.


Existe, por otra parte, un procedimiento sancionador interno para los socios que incurrieran en faltas tipificadas en la normativa de la entidad, por lo que, si ese fuera el caso, la "autoridad competente" sería un comité disciplinario nombrado por la Junta Directiva, que decidiría finalmente cualquier sanción.

Pero no parece que sea esa "autoridad competente" la que ha recibido la denuncia en cuestión. Como tampoco, si nos atenemos a lo que dicen algunas fuentes, serían los Servicios Jurídicos de la entidad los que asesorarían al presidente en este caso, sino una firma externa que, y esto sería más delicado, podría tener una relación profesional con algún usuario.


Francamente, y me gustaría equivocarme, tengo la impresión de que estamos en un nuevo episodio de una guerra de "dimes y diretes", en la que se pretende imponer ese patético "y tú más" que parece tan en boga en otros entornos. Un juego muy peligroso siempre, y más en las actuales circunstancias que rodean a una entidad cuya credibilidad se cuestiona a diario (a menudo sin razón alguna, pero eso es otro cantar). Un juego, en todo caso, al que no debería prestarse el presidente de la Sgae, ni su consejo de dirección.


De momento, la única "autoridad competente" a la que parece haberse trasladado información son los medios de comunicación, que un día publican las generosas liquidaciones de algunos socios (información confidencial en ningún caso pública) y al siguiente, ya ven ustedes, anuncian nuevos escándalos en la acera contraria.


Todo muy oportunista, muy obvio, muy poco ortodoxo y, si me lo permiten, sobre todo, muy irresponsable.


A pelearse a la calle, señores.


Los socios de Sgae esperan y merecen algo más que eso...



José Miguel Fernández Sastrón

(16 de diciembre de 2018)