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¡Gracias, Presidenta! (lo que Sgae no comunica...)

“Quien vota a los corruptos los legitima, los justifica y es tan responsable como ellos.”

(Julio Anguita)

La actividad propagandística de la presidente de Sgae, Pilar Jurado, no tiene límite ni parangón. Solo compite con su generosidad institucional (a cargo de los socios, naturalmente) y su estrategia de "fidelización" de voluntades, que le permiten llevar a cabo tropelías que no tienen precedentes en la entidad y que han creado un régimen de "lealtades remuneradas" de las que nadie habla en Longoria. La desfachatez con que algunos defienden lo indefendible, mirando para otro lado y poniendo la mano a la espera de las dádivas presidenciales es delirante y representa la etapa más vergonzante de una entidad centenaria, hoy en manos de un equipo de aprovechados y de una Junta Directiva de dóciles comparsas del poder, a la espera seguramente de su turno en el reparto de prebendas en que se han convertido las reuniones de consejo y junta.


El pasado 15 de marzo, se nos comunicaba el nombramiento del nuevo Director General, Miguel Angel Recio (tras el cese del anterior por parte de Pilar Jurado y sus pretorianos).

Decía así:

"En un ambiente de consenso y responsabilidad compartida, la Junta Directiva de la SGAE presidida por Pilar Jurado, ha acordado en su reunión de hoy la reorganización de la alta dirección técnica de la entidad, para acometer los retos de la nueva SGAE, adaptándose a los principios del buen gobierno corporativo. En este sentido ha aprobado el nombramiento de Miguel Ángel Recio como Director General de la SGAE en sustitución de Gerardo Rodríguez, que a partir de ahora asume la Dirección Económico-Financiera.

Recio, que en la actualidad es Vocal Asesor del Tesoro Público del Ministerio de Economía y pertenece al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, posee una sólida experiencia en el ámbito de la gestión cultural. Entre otros puestos, ha sido Director General de Bellas Artes y del Instituto Nacional de las Artes Escénicas (INAEM) y Presidente de la Sociedad Estatal Acción Cultural Española (AC/E). Además, ha sido patrono del Museo del Prado, Museo Reina Sofía, Teatro Real y Gran Teatro del Liceo, entre otras importantes instituciones culturales.

Esta remodelación de la entidad pretende profundizar en los nuevos retos de la defensa de los derechos de autor que venían demandando nuestros socios.

Asimismo, la Junta Directiva ha acordado el relevo del hasta ahora Secretario General Carlos López. El nuevo Secretario General será nombrado en los próximos días".


Lo que no decía el comunicado es que la presidenta había autorizado unas condiciones laborales (que incluían un blindaje de 4 años) de forma unilateral y sin el preceptivo paso por el Consejo de Dirección, firmándose el contrato "sin luz, ni taquígrafos".

Solo cuando saltó la alarma, tuvo que dar marcha a atrás y el blindaje se quedó en dos años (lo que implicaba que, de ser cesado durante ese periodo tendría derecho a una indemnización de unos 360.000 euros), lo que ratificó el obediente consejo de dirección, pese al intento de engañarlo por parte de la presidenta.


Naturalmente, denunciar este contrato y este blindaje era un ataque interesado contra Pilar Jurado y su brillante gestión, en un intento de crear una alarma social ficticia.


¿Cómo iba a cesar un Director General recién nombrado, que reunía, para la presidenta, todas las virtudes de la buena gestión y la revolución institucional dentro de una "remodelación de la entidad que pretende profundizar en los nuevos retos de la defensa de los derechos de autor que venían demandando nuestros socios"?


El caso es que no mucho después tenemos otro comunicado:


En él nos enteramos de que será el 15 de octubre (y no el 3, como aprobó la junta en julio) cuando se celebre la asamblea extraordinaria a la que se someterán unos "estatutos fantasma" que aún no conocemos (decisión que, una vez más, tomó Pilar Jurado por su cuenta y ratificó, a posteriori, su junta de apóstoles).


Y ya de paso, como quien no quiere la cosa, nos informan de que "Asimismo, la Junta Directiva de la entidad ha aprobado el nombramiento del experto en gestión colectiva de derechos de autor en España y Latinoamérica, Juan Carlos Angaramo, como nuevo director general de la SGAE".



¿Nuevo director de Sgae?


¿Y que había pasado con el brillante fichaje de Pilar Jurado que iba a solucionar todos nuestros problemas y que bien valía un blindaje de 360.000 euros?


El comunicado nos lo explica a continuación: "Juan Carlos Angaramo sustituye en el cargo a Miguel Ángel Recio, que abandona la entidad de mutuo acuerdo para iniciar nuevos retos profesionales" (el "mutuo acuerdo", por cierto, se llama 200.000 euros).


Vamos, que han hecho falta seis meses para que el señor Recio renuncie a un "proyecto ilusionante" y se de cuenta de que tiene otros retos profesionales más importantes que iniciar, tomando las de Villadiego.

Algo no cuadra, - ¿no creen? -

Y es que, en realidad, Recio no podía más de la presidenta y no estaba dispuesto a seguir haciendo de comparsa de una megalómana y sus consejeros "áureos" (seguramente más por lo que reciben, que por lo que aportan), Pelayo y Williams. Y llegó a un acuerdo con la presidenta y los vicepresidentes, de manera irregular y sin cumplir la normativa que exige la aprobación de la Junta Directiva, pero esto no fue un problema, ya que los obedientes junteros no pusieron reparos en legitimar a posteriori dicho acuerdo (ya firmado y ejecutado en ese momento), sin que ello estuviese previsto en el orden del día de la reunión (contando con el beneplácito del nuevo Secretario General, que mal empieza, y al que le auguro un breve paso por la entidad, lo que, visto lo visto, no es tampoco mal negocio).


Entre el primer comunicado y este último hay seis meses y 200.000 euros de diferencia. Probablemente los seis meses más rentables de la vida laboral del señor Recio, en los que, además de haber cobrado un buen sueldo, se lleva dicha indemnización (a la que se deberán sumar otras cantidades, incluido su "bonus" por el cumplimiento de objetivos, lo que refleja de forma inequívoca el comunicado, que añade que "La SGAE le agradece el esfuerzo desarrollado desde su nombramiento el 15 de marzo de 2019, periodo en el que la sociedad ha iniciado un proceso de adaptación de sus normativas y procedimientos al nuevo marco legal vigente".  


¡Y tanto que se lo agradece!


¡Gracias, Presidenta!


Según parece, "El nombramiento del nuevo director general es un paso más en la profunda transformación de la SGAE impulsada por la presidenta Pilar Jurado, orientada a acometer con éxito los desafíos sociales y tecnológicos de la entidad, además de la mejora de los procedimientos internos de gestión, con el objetivo de incrementar la eficacia y la transparencia".


La verdad es que un paso más sí es, desde luego. Lo que no está tan claro es hacia dónde, ni resulta convincente esa "orientación" de una presidenta a la que parece habérsele extraviado el GPS. Además, independientemente de su cualificación, dudo mucho de que el equipo de asesores de la presidenta, y ella misma, dejen trabajar al nuevo director general, por lo que mi esperanza de que se acometan esos desafíos y se mejore una gestión, hoy sencillamente inexistente, es escasa.


En lo que no tendrían que tener problema, por poco que se esfuercen, es en incrementar la transparencia. Bastará con que en los sucesivos comunicados nos cuenten la verdad, en lugar de esas apologías "pilaristas" que causan rubor.


Veamos algunos ejemplos de esa posible transparencia:

- Podrían contarnos, por ejemplo, que, en el caso de Iván García Pelayo, al margen de su contrato mercantil como coordinador de relaciones con asociaciones autorales internacionales (especialmente en el entorno Iberoamericano), por el que recibía 3.000 euros mensuales, Pilar Jurado le paga otros 3.000 euros, sin contrato y sin pasar por órgano alguno (esto debe ser ya cosa de la pereza, porque está claro que se lo aprobarían sin cuestionarlo) en concepto de "asesor de la presidencia".

Esto hasta el pasado viernes, en el que el consejo de dirección nombró por unanimidad a García Pelayo director de gabinete de la presidenta, con un sueldo de 120.000 euros.


¡Gracias, Presidenta!


(Es un puesto de confianza y está en su derecho a nombrarlo (otra cosa es que acierte), pero, si tanto proclama la transparencia, debería contarlo a los socios.

Así ya sabrán, por lo menos, que cuando García Pelayo les llama pidiendo el voto se juega mucho el hombre).


Los Vicepresidentes han pedido tener 1.000 euros mensuales adicionales de "gastos de representación". Parece que las dietas percibidas, que nos desvelaba CoA hace unos meses, les parecen poca cosa. Los alrededor de 8.000 euros en seis semanas no les basta para ejercer su función, parece ser.

- También podrían hacer un comunicado para explicar a los socios que el último consejo de dirección ha aprobado algo insólito (Pilar Jurado sigue, desde luego, rompiendo moldes). Parece ser, según nos comentan algunas fuentes cercanas a los consejeros, que los vicepresidentes de Sgae, señores Cabal, Onetti, Cardalda y la vicepresidenta editorial, señora Prieto, estaban descontentos con su situación financiera y han solicitado 1.000 euros mensuales adicionales (aparte de sus dietas) para atender a gastos de representación, ya que el cargo les costaba dinero. Y claro, cómo iba la presidenta a negárselo después de su leal apoyo en la pasada junta.

El consejo lo aprobó con entusiasmo.


¡Gracias, Presidenta!


(Lo que no queda claro es que gastos de representación tienen que realizar los vicepresidentes, ya que su función no incluye competencia alguna en ese ámbito, más allá de alguna ocasional encomienda presidencial, que sería atendida puntualmente. El caso es que, un día más tarde de la exitosa junta en la que la presidenta obtuvo el apoyo incondicional a todas sus propuestas, los socios tenemos un gasto anual adicional de 48.000 euros para pagar las comidas, cenas y demás ágapes institucionales de nuestros atareados vicepresidentes).

Transparencia sería también contarlo y así los socios sabrían que cuando los señores Cabal, Onetti y Cardalda les piden su voto y abogan por la estabilidad y la continuidad (rechazando por ello, muy a su pesar, la convocatoria electoral que exigiría la irregular situación que vivimos y que piden muchos socios), se juegan mucho los hombres...


- Podría seguir, pero temo aburrirles. Quizás añadir que no se sabe quién va a firmar el contrato del nuevo director general, pues no tenemos dirección de RRHH (tras el caprichoso cese de Raul Cerejido, se contrató a una nueva directora, que dimitió fulminantemente por negarse a "obedecer" los caprichos presidenciales y asumir la responsabilidad de sus dislates).

Tampoco estaría de más que informaran de la situación con las TVs y los impagos que, de no solucionarse, y no lleva camino pues a nadie parece preocuparle, harán inevitable un aumento sustancial del descuento de administración en la próxima Asamblea Ordinaria. Aunque, quién sabe, quizás esa es una de las novedades con que nos quiere sorprender la presidenta (y que nos venderá como otro exitoso logro de su misión providencial). Por no hablar de su "pacto audiovisual", con el que pretende una separación en la práctica del Colegio Audiovisual y que ha negociado unilateralmente la presidenta para asegurarse los apoyos del partido de Onetti y Cabal, que quieren su propia "Taifa" (y se equivoca la presidenta si piensa que no lo van a difundir como un logro propio enseguida). Pero de esto ya hablaremos en otra ocasión.


En fin, nada de estas cosas leeremos en los bucólicos comunicados de Pilar Jurado, a quien la proclamada transparencia parece no convencer del todo y prefiere una Sgae, en el mejor de los casos, como mucho, translúcida.


Y así, sin necesidad de abrumarnos con una información superflua, la Junta Directiva seguirá aprobando todas las propuestas de la presidenta al grito de...


¡Gracias, Presidenta!


Si al menos nos dieran las gracias a nosotros, los socios, que somos los que pagamos la "fiesta"...




José Miguel Fernández Sastrón

(9 de septiembre de 2019)