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Jaque a la "Reina"...

Peones: ellos son el alma del Ajedrez; solos, forman el ataque y la defensa.

(A. D. Philidor)

Tras la "apoteósica" asamblea del pasado 30 de enero, la partida se sigue jugando en Longoria. Una partida larga en la que, paso a paso, se cumple el plan de quien entendió que entre tantos egos y tantos intereses se navega fácilmente, si se conocen el rumbo a seguir, el precio a pagar y los obstáculos a eliminar.


Es cosa común en las organizaciones humanas, y muy especialmente en esta "Celtiberia" nuestra, el que los proyectos de gestión sucumban a menudo ante el "talento" para el enredo y la lisonja, primando aquellos que manejan sin pudor, ni rubor, la vanidad de unos y la codicia de otros, encontrando siempre la forma de complacer las expectativas de todos, sin llegar nunca a consolidar sus promesas. Y tiene su mérito, no crean...


La Sgae de hoy es presa fácil para este tipo de depredador, con una presidenta cuya jactancia solo compite con su ignorancia en materia de gestión (le están preparando su finiquito y todavía no se ha dado cuenta), una junta directiva que, salvo honrosas excepciones (muy escasas, por otra parte), carece del mínimo criterio en la materia y se nutre mayoritariamente de personajes centrados en intereses particulares, muy concretos y predecibles, y una administración desmantelada a capricho de Pilar Jurado y su particular aprendiz de "Richelieu", el señor Clifton Williams, que coloca ya sus "peones" (el título les viene al pelo, por cierto) hacia una acariciada victoria final como "factótum" de la Sgae (o de lo que quede de ella).


Los pasillos de Longoria son a día de hoy un hervidero de la rumorología más diversa y se prevén movimientos "estratégicos" entre los ejecutivos de la casa. Estratégicos, no porque obedezcan a un proyecto de gestión elaborado y planificado, sino porque responden a las diferentes estrategias particulares de presidencia y consejeros, así como a la del señor Clifton Williams, ansioso por garantizarse el "control ejecutivo" de la Sgae, primer paso para lograr un posterior "control político", algo relativamente sencillo para quien sepa aprovechar las debilidades de nuestro agradecido y disperso colectivo.

Se habla, en primer lugar, del Secretario General, Germán Bercovitz, cuyo cargo está en el alero y podría ser depuesto mañana mismo por la Junta Directiva (aunque el asunto está aún pendiente de algún fleco). La razón, según parece, es que no ha demostrado la suficiente "flexibilidad" ante la cuestión deontológica, lo que le ha granjeado la animadversión de Inma Serrano, vicepresidenta de Pequeño Derecho, y una mayoría de su colegio. El voto de los 14 "señalados" por la comisión deontológica no sería, sin embargo, suficiente para cesar al Secretario General, lo que exigiría más movimientos y complicidades entre unos y otros.

Lo cierto es que no se cesa a Bercovitz (intentarán disfrazar el cese con otro epígrafe, como ya hicieron con Recio) por apreciar alguna carencia en el ejercicio de su cargo, sino por todo lo contrario, por haber cumplido con su obligación en una cuestión muy delicada, como es la deontológica, contrariando con ello a quienes señaló la comisión y quieren cambiar de árbitro (para nombrar uno más proclive a sus anhelos e inquietudes).

No he sido, como saben, especialmente "fan" del señor Bercovitz y he señalado a menudo discrepancias respecto del desempeño de su función. Principalmente en la cuestión de las actas y recientemente por su gestión de la asamblea. Pero no me parece aceptable que se cese al Secretario General por el hecho de que no esté dispuesto a transigir con la flexibilidad interesada que pretende imponerle Pilar Jurado (a la que no le cae muy bien Bercovitz, dicho sea de paso, pues no debe esmerarse todo lo exigible en cantarle sus loas y recordarle su infalibilidad) para garantizarse el voto de Serrano y compañía. Y, por ello, su actitud ante esta circunstancia y la integridad que demuestra me merecen el mayor de los respetos.

El comunicado que informó en su día de la contratación de Bercovitz fue prolijo en detalles y alabanzas (como todo aquello que se nos vende como una lúcida iniciativa de la presidenta).

Será interesante leer el que informe de su cese, si es que lo envían, y conocer su pretendida justificación...


Clifton Williams, por otra parte, se ha mostrado receptivo a esta inquietud del Pequeño Derecho y dispuesto a aconsejar a la presidenta en la dirección deseada. Pero para ello exigirá un movimiento algo más amplio y que afectará, además, a la dirección de los SSJJ, cuya titular, Marta Beca, deberá ganarse a los chicos de Inma y contar con su apoyo como sustituta de Bercovitz en la Secretaría General (dicen que ya ha asegurado su "flexibilidad" y mejor disposición), dejando así los SSJJ en manos de Clifton Williams, que ya tiene a su candidato en la recámara y que no sería otro que José María ("Quino") Segovia Murua (la primera opción falló y eso debería dar que pensar a los junteros, si es que han sido informados de ello). Segovia (jr) ya formó parte de los SSJJ de la casa, hasta su despido por parte de la entonces directora general, Natalia Garzón, por razones que el actual consejo haría bien en conocer, y es hijo de D.José María Segovia Galindo, el que fuera prestigioso Secretario General de Sgae, cuando podíamos permitirnos lujos como ese.

Segovia es lo que se llama un "peón" de confianza para Clifton Williams en su "escalada" al poder absoluto (ya consiguió colocar a su apuesta personal en la dirección de "sistemas", tras provocar el cese de Antonio Jiménez de forma ignominiosa), que coloca así al frente de los SSJJ de Sgae a quien es, no solo su excuñado, dato que ignoro si conocerán los miembros de la junta, sino, además, hermano del que fuera miembro de la propia Junta Directiva desde mayo de 2018 hasta el final de la legislatura anterior, Joaquín Segovia Murua, en representación de ALABAMA MUSIC BUSINESS, S.L, la editora que era, al menos entonces, propiedad del mismo Clifton Williams.

Lo que se dice un hombre cercano y de su total confianza, que habría tenido, además, la habilidad de trasladar a Inma Serrano y compañía su solidaria y favorable opinión en cuestiones de su interés... (algo que, hoy día, es mucho más importante que acreditar una solvencia jurídica, que no parece requisito prioritario, visto lo visto).


Pero parece que no son estos los únicos movimientos previstos y se esperan, incluso, de mayor calado (al menos, en apariencia). La incapacidad de Pilar Jurado para formar y mantener un equipo ejecutivo estable es ya proverbial. Cambiar al director general, al secretario general, a la directora de los SSJJ (y se habla, incluso, hasta del director financiero), todo a la vez, es de una temeridad y de una frivolidad inconcebibles en una gestión responsable. Sobre todo, cuando no hablamos de un equipo heredado, sino de unos cargos nombrados a propuesta de la presidenta, que hoy propone sus ceses, hace solo unos meses, todo en apenas un año de mandato.


Es bien sabido por todos que el nombramiento de Juan Carlos Angaramo como Director General de Sgae, el pasado mes de septiembre, era un "parche" sin otra finalidad que "calentar" el sillón de quien era el verdadero "aspirante oficial" al cargo, que no es otro que el propio señor Clifton Williams.

El papel del señor Angaramo, un veterano del sector y de la propia Sgae, ha sido más bien lamentable, permitiendo que fuese un teórico subalterno quien tomase las riendas de la entidad, mientras el jugaba el papel de "reina madre", molestaba lo justo, y hacía caja para complementar su jubilación (que interrumpió para la ocasión).

Angaramo fue nombrado el pasado 5 de septiembre de 2019 para sustituir a Miguel Ángel Recio, a quien Pilar Jurado y su junta encomendaron la "reorganización de la alta dirección técnica de la entidad, para acometer los retos de la nueva SGAE, adaptándose a los principios del buen gobierno corporativo..." y la "remodelación de la entidad para profundizar en los nuevos retos de la defensa de los derechos de autor que venían demandando nuestros socios..."

El "romance" Jurado/Recio duró poco. Apenas 5 meses (y 200.000€) después del anuncio a bombo y platillo de su nombramiento, el gran fichaje de la presidenta era cesado (pues no cabría indemnización de otro modo) y sustituido por Juan Carlos Angaramo, cuya presentación ni siquiera mereció un comunicado expreso, limitándose a informarnos de su contratación en un párrafo marginal, dentro de un comunicado sobre la convocatoria de la asamblea extraordinaria de 15 de octubre (que fue luego desconvocada).


Se le contrataba por seis meses, lo que da lugar a pensar que venía a cubrir un vacío de forma interina, a la espera de encontrar a la persona adecuada.

O, tal vez, a cubrir el expediente mientras se pensaba cómo dar el cargo a esa persona, que ya ejercía de hecho "in pectore", sin provocar una tormenta institucional.


El caso es que el próximo 5 de marzo vence el contrato de Angaramo y no parece que exista intención de renovarlo, lo que dejaría vacante la dirección general de Sgae. Parece llegado el momento soñado, pero...

- ¿Se atreverá Pilar Jurado a proponer a Clifton Williams para el cargo?


- ¿Aceptará la actual Junta Directiva el nombramiento, como primer ejecutivo de una entidad con más de cuatrocientos empleados y que factura 300 M€, de una persona cuyo currículo (a la derecha) no incluye experiencia, ni cualificación específica para ello, sin la concurrencia de propuestas alternativas más sólidas?


- ¿Aceptarán los ejecutivos de la entidad y su plantilla, cuya preparación, experiencia y conocimiento del "negocio" superan con creces los de Williams, la imposición de un liderazgo tan escasamente cualificado?


En todo caso, Clifton Williams lo tiene claro.

¡Es ahora, o nunca...!

Si lograse acceder a la dirección general, merced a una conjunción tan insólita como irrepetible, y colocar a sus "peones" en los puestos clave de la administración, controlaría la Sgae y sería el verdadero triunfador de esta "tragicomedia pilariana".

A partir de entonces, y en lo sucesivo, él pondría y quitaría presidentes y directivos (o eso cree, al menos, apelando seguramente a modelos de otras épocas y pensando que tiene la capacidad de repetir un patrón irrepetible, que se basaba en el respeto y la credibilidad generados por una trayectoria profesional y un prestigio personal incuestionables, unidos a unos resultados económicos imbatibles, y no en la picaresca temeraria propia del "arribismo" desbocado de un "camorrista" - en el sentido más mediterraneo del término - aficionado).

Ya ha anulado, eso sí, a quien fue su principal "rival" en la "Corte", el cada vez más "secundario" García Pelayo, relegado a "florero/cuenta votos" y "pet " de una presidenta que lo somete a públicas humillaciones (tanto que ha presentado su dimisión a la presidenta hasta en dos ocasiones, ya ven, pero esta no la ha aceptado...), que recibe resignado a cambio de un sueldo nada despreciable (aunque luego, eso sí, despotrica por los pasillos y en sus ratos libres trabaja ya en candidaturas más afines con sus pretensiones, seguro de que la caída de Pilar Jurado no está tan lejana).

Ambos, Pelayo y Williams, saben, después de todo, que "a veces, es necesario el sacrificio de la Dama para dar Jaque Mate".


Pero la realidad, que en Sgae supera siempre a la ficción, es que hay otro candidato para la Dirección General, que viene recomendado por el propio Angaramo, que, incluso, se ha ofrecido a permanecer dos meses más en Sgae para asesorarlo y prepararlo para el "combate", algo que, si me lo permiten, suena un poco presuntuoso por parte de quien apenas ha durado seis meses en el cargo, aparte de algo contradictorio en términos generales. Va a ser el primer director general con "babysitter" (bueno, lo llamarán "asesor", o algo así, para cubrir el expediente) y, en definitiva, otro sueldo.

A este paso, poco van a durar los diez millones que los socios donaron


generosamente a la presidenta.

Cuenta también con el beneplácito del actual director de "sistemas", Joaquín Oltra (lo que implica el de Williams, su mentor), ya que, a fin de cuentas, son colegas y ya lo había contratado el pasado verano para encargarse de una auditoría de "sistemas" en Sgae (las puertas giran a una velocidad vertiginosa en estos tiempos pilarianos).


El perfil del candidato merece, en todo caso, una reflexión en varios aspectos.


Su formación informática y su experiencia profesional invitan a pensar en un perfil más adecuado a la dirección de operaciones, o a un departamento "digital", que a una dirección general. De hecho, la dirección de operaciones fue su cargo en Sayco durante casi 12 años y su actividad profesional posterior en "Digital Experts" invitan a pensar en un perfil más técnico que gestor.

Se podría alegar su breve etapa como "director gerente" de Sayco, pero esto, que fue algo accidental, no parece despejar muchas dudas respecto de su idoneidad para dirigir Sgae a día de hoy.


- En primer lugar, porque comparar la complejidad y dimensión (tanto a nivel social, como económico) de una organización como Sgae con la colombiana Sayco es poco realista.


- En segundo lugar, porque no parece muy afortunado, ni oportuno, sin entrar en detalles que desconozco, elegir a quien era director gerente de Sayco (a la que Germán Córdoba, secretario privado del Ministerio, calificó entonces como "un enfermo terminal que está en coma") en el momento de su intervención pública.


Independientemente de la cuestión de Sayco y de la responsabilidad que pudiera a afectar a su efímero ex director gerente, e incluso de su valía y capacidad, que no cuestiono, ya que no tengo referencias suficientes al respecto (al margen de lo ya comentado sobre su perfil), lo cierto es que parece una opción desafortunada e inoportuna, dadas las circunstancias, por razones que no se escaparán a la mayoría, incluidos unos medios de comunicación que saludarán con entusiasmo esta nueva oportunidad para ocupar espacios y rescatar hemerotecas, que les proporcionan Pilar Jurado y su Junta Directiva.


Tan desafortunada e inoportuna que da que pensar...


Pero, tal vez, es que yo me estoy haciendo muy mal pensado...



José Miguel Fernández Sastrón

(26 de febrero de 2020)