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La rabieta ministerial...

Cuando estés molesto cuenta hasta diez antes de hablar. Si estas muy molesto, cuenta hasta cien.

- (Thomas Jefferson).

El ministro (en funciones) José Guirao no deja de sorprendernos. Ya el pasado mes de febrero, después de que Sgae interpusiera un recurso contencioso-administrativo contra su apercibimiento del pasado 27 de septiembre de 2018, nos obsequió con uno de sus habituales episodios de incontinencia mediática, molesto, seguramente, por la iniciativa de la entidad y anunciando una solicitud de intervención cautelar (algo insólita, dicho sea de paso).

Decía entonces Guirao: «Ha llegado el día -explicó-, estaba anunciado desde hace meses. Hemos firmado el escrito tres personas: una de Cultura, que es el subsecretario; otra del Ministerio de Hacienda, que es una subidrectora general; y una persona que viene de un bufete de abogados privado, que es un juez de lo mercantil especialista en derechos de autor que está en excedencia. Hemos mandado todo el expediente, para hacer la solicitud, y ahora el juez decidirá. No hay plazo establecido para esta decisión».


Añadía ufano el ministro, respecto del recurso contencioso interpuesto por Sgae, tal vez mal asesorado, o quizás dejándose llevar por su temperamento algo intempestivo, que éste había sido desestimado por el juez, lo que era absolutamente falso. De hecho, lejos de haber sido desestimado, nuestro recurso había sido admitido, lo que suponía que lo que estaba desde ese momento en tela de juicio era el apercibimiento ministerial, firmado de su puño y letra.


Sí ha sido, en cambio, desestimada por el juez su solicitud de intervención cautelar (cuyas circunstancias ya analizamos en el anterior artículo de Asesor Autor https://www.asesorautor.com/post/ha-rechazado-el-juez-la-intervención-de-sgae).


Pero lo que nos ocupa hoy es la airada reacción del ministro a este contratiempo judicial, que deja bastante que desear y dice más bien poco de su mesura y formas. Parece, además, que ese "ahora el juez decidirá" de febrero era solo para el supuesto de que le complaciese la decisión en cuestión. Como no ha sido el caso, el ministro Guirao ha montado en cólera y se ha despachado a gusto contra todo y contra todos. Ajeno, parece ser, al hecho de que sus requerimientos están precisamente sometidos a enjuiciamiento para determinar su legalidad, o no, (el que está siendo enjuiciado, insisto, es él, como firmante del apercibimiento), sigue insistiendo en ellos, cuando la prudencia aconsejaría esperar a la resolución final, tal vez anticipándose a un nuevo varapalo judicial.


Hoy, el diario El economista afirma que "el departamento de Guirao sigue adelante en su empeño de intervenir la SGAE y, de no ser autorizado, le retirará la licencia para operar como sociedad de gestión de derechos".

Así, a bote pronto, puede entenderse que, independientemente de que el juez pudiera pronunciarse sobre una posible ilegalidad de su apercibimiento, el ministro seguirá en sus trece contra Sgae, sí, o sí.

Ahora, según este medio, el ministro anuncia que presentará "un recurso ante la Audiencia Nacional para intervenir la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), después de que la Sala de lo Contencioso Administrativo no aceptara a trámite la intervención temporal solicitada por el ministro José Guirao para adecuar la sociedad de gestión a la legalidad vigente. Si este recurso no prosperara, el Ministerio está dispuesto a retirar la licencia para operar a la SGAE, tal y como anunció el departamento de José Guirao en un comunicado".


Mezcla las cosas el ministro, en un desordenado discurso, más propio de la ofuscación que de la reflexión. Es evidente que cuando "mantiene que el rechazo de su solicitud por parte de la Audiencia Nacional respondió a cuestiones "estrictamente formales" y no "de fondo", intenta minimizar un hecho que debe resultarle incómodo: El juez lo que le ha dicho es que su pretensión de intervención cautelar no es procedente dentro del actual proceso, recordándole que "la remoción de órganos de representación y la intervención temporal de la entidad gestora son en todo caso, y por expresa previsión legal, actos posteriores al apercibimiento" (cuya legalidad, insistimos, es únicamente lo que se enjuicia ahora).

Conviene, por lo tanto aclarar, que en este proceso, Sgae es la parte demandante y el ministerio la parte demandada.


Anuncia el ministro que recurrirá la decisión (es de suponer que acudirá al recurso de "reposición", como paso previo a un posible recurso posterior de "casación", lo que, debería saber, tiene un recorrido bastante limitado).


Pero, añade que, "si este recurso no prosperara, el Ministerio está dispuesto a retirar la licencia para operar a la SGAE".


Independientemente de su ímpetu, para ello deberá, naturalmente, acogerse a la legislación vigente, concretamente al artículo 149 del TRLPI (Revocación de la autorización), cumpliendo con los requisitos establecidos para ello.


Pero cabe, además, preguntarse si esta decisión obedece a un "plan B" debidamente estudiado y previsto, o se trata de una "rabieta" ministerial por el tirón de orejas del juez y su frustración al verse puesto en evidencia por una deficiente actuación ante los tribunales.


¿Piensa el ministro Guirao que, de lograr su objetivo, podrá en el plazo establecido de tres meses desde su publicación en el «Boletín Oficial del Estado» garantizar el cobro de sus derechos a los autores representados por una Sgae desautorizada? (que no sólo son los socios de la entidad, sino todos los autores y editores internacionales, representados por Sgae en España en virtud de los acuerdos de reciprocidad).


¿Va a ocuparse el ministerio hasta la aparición de una nueva entidad de recaudar, identificar y repartir los derechos de autor tras la presunta desautorización de Sgae? (es de suponer que nadie le ha explicado lo que supone la recaudación de los derechos de comunicación pública, por poner un ejemplo, y la estructura que para ello se precisa).


El ministro está contrariado, eso es evidente. Apercibió a la Sgae, pero fue demandado por ello y en estos momentos se enjuicia la "legalidad" de su apercibimiento y de las exigencias que conlleva (se juzga al ministerio, no a la entidad, en este proceso). Intentó salirse por la tangente con la solicitud de una medida cautelar improcedente y ha sido reprendido por el juez, que ha rechazado su solicitud.


Desconozco los motivos de la manifiesta inquina del ministro Guirao hacia la Sgae, y, aunque puedo entender su consternación por el hecho de que la decisión judicial sea contraria a sus expectativas y anhelos, ello no justifica en modo alguno su reacción airada, su amenaza constante y, menos aún, la demostración del desconocimiento profundo de la gravedad que supondría la improvisada retirada de la licencia para operar como sociedad de gestión de derechos a la única entidad que a día de hoy recauda los derechos de millones de autores en nuestro país, sin tener prevista una alternativa real y efectiva.


Cuando se está molesto, y se es ministro, no basta con contar hasta diez, ni hasta cien, antes de hablar.


Hace falta algo más...


(O, tal vez, algo menos).



José Miguel Fernández Sastrón

(21 de junio de 2019)