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La "Revolución Cultural" llega a Longoria

Actualizado: 18 de sep de 2019


Nueva Junta Directiva Extraordinaria de Sgae ayer martes, con un orden del día corto, al menos en relación con los habituales, en el que solo había dos puntos que exigían toma de decisión, de entre los que destacaba el siguiente:


"Asamblea General Extraordinaria. Toma de decisión".


Lo ocurrido era más que previsible.

Después de haber trabajado en un "censo excluyente" que permitiera una votación a medida de los intereses de la presidenta y sus "adláteres" (eliminando de un plumazo las voces críticas, mediante una interpretación inédita del artículo 27 de los estatutos), y tras el aviso del ministerio respecto de la ilegalidad de dicha estrategia, Pilar Jurado se veía en una difícil disyuntiva:




- Dejar votar a los socios díscolos, a los que había pretendido excluir, el próximo 15 de octubre, o cancelar la convocatoria.


La elección era obvia: ¡Asamblea cancelada!


Hablan de un aplazamiento, lo que exigiría, para ser creíble, haber fijado una fecha alternativa, determinada y no demasiado lejana, algo que no ha ocurrido. Más bien parece obvio que, dado que su estrategia ha fallado, y ante el más que probable escenario de que jugando sin las cartas marcadas volvería a cosechar un rechazo a su reforma estatutaria, la presidenta ha decidido, bajo el disfraz de un aplazamiento "sine die", colar una cancelación de dicha asamblea a la espera de tiempos mejores.


El escándalo de una junta que convocó en el mes de julio una asamblea extraordinaria para el día 3 de octubre (a fin de someter a su aprobación unos estatutos que no existían), que luego aceptó un cambio de fecha, decidido unilateralmente por la presidenta, a finales de agosto (ratificándolo a posteriori dócilmente), y que aprueba ahora un supuesto aplazamiento, apenas un mes antes de la fecha de celebración (y con las preasambleas a tiro de piedra), es mayúsculo. Pero que dicho aplazamiento sea, además, un mero disfraz para una cancelación de hecho, es una burla a todos los socios de la entidad por parte de Pilar Jurado y su Junta Directiva difícil de digerir, sin otra finalidad que la de evitar una asamblea que no ha podido manipular a su antojo, de lo que son colaboradores necesarios los miembros de una Junta Directiva que no deberían haber permitido semejante tomadura de pelo a toda la masa social de Sgae.


Una vez más, tras esta nueva "cacicada" de Pilar Jurado y sus "pretorianos", recibimos un comunicado de Sgae que ofende a la inteligencia de los socios (y debería ofender también a la de los "junteros"), en el que se falta a la verdad sin el menor pudor y se expone una realidad paralela que solo existe en la mente de una megalómana empoderada por la irresponsable negligencia de nuestros representantes en la actual Junta Directiva.

Pero una frase del mismo destaca sobre la desvergüenza general y la consabida verborrea "pilarista", en la que nos dice que "Más allá de los argumentos legales, la Junta Directiva de la SGAE lamenta que, desde el Ministerio de Cultura, no se esté adoptando una posición de neutralidad y respeto a los procedimientos de la SGAE, a la que solicita que apruebe con urgencia los nuevos Estatutos al tiempo que introduce dificultades serias para que el proceso de aprobación se desarrolle con normalidad".


Conviene subrayar que, en opinión de Pilar Jurado (y según este comunicado, también de la Junta Directiva, que deberá aclarar si lo suscribe), ese "respeto a los procedimientos de la SGAE", que exige al ministerio, consiste en permitirle que, mediante una insólita interpretación, nunca antes así aplicada, prive del derecho a votar, precisamente, a los socios que han mostrado oposición a su gestión y que las mencionadas "dificultades serias para que el proceso de aprobación se desarrolle con normalidad" consisten en haber exigido que se garantice el derecho al voto de sus opositores (contrario a lo que parece ser la "Normalidad Pilariana", basada en que solo voten los que ella considere oportuno).


Pueden leer el comunicado íntegro en el enlace al principio de esta página. No tiene desperdicio. Y se hace en nombre de la Junta Directiva, que, una vez más, calla y otorga.

También ha enviado la presidenta un correo personal a los socios de la entidad, en el que hace un resumen de esa realidad onírica en que vive y que trasladó en el comunicado oficial, que ha cursado igualmente a los empleados de la casa (con copia abierta, por cierto, mostrando los datos de todos ellos).


No acaba aquí, sin embargo, la debacle de una Sgae desnortada. Parece ser que se intentó ocultar a la junta la respuesta que iban a enviar al ministerio, en contestación de su requerimiento del día 11, cuya agresividad (y hasta chulería) causó estupor en los miembros de la junta, que se negaron a aprobarlo, e incluso en el nuevo Secretario General, que se negó a firmarlo (lo que le acarreó un "codazo" por parte de la presidenta, que lo mandó callar, y no nos extrañaría que con ello hubiera iniciado la cuenta atrás para su salida, en una nueva purga presidencial). Lo que no está claro es si, pese a no contar supuestamente con la aprobación de la junta, se ha enviado o no dicha respuesta al ministerio.


Pero de momento y pese al malestar aparente, ningún miembro de la junta se ha desmarcado de este comunicado y la presidenta sigue ejerciendo su despotismo contra todo aquel que no rinda la pleitesía debida.


La última presa de la "Gran Timonel" de Sgae, según nos comentan, ha sido el director del departamento de sistemas, Antonio Jimenez (lleva tiempo la diva buscando alguna excusa para cesarlo y colocar al candidato de su valido Clifton Williams), a quién se ha suspendido de sus funciones mientras se investiga un supuesto "virus espía" en el ordenador de la presidenta, que se proclama víctima de algún complot judeo-masónico que persigue, sin duda, la desestabilización de su "régimen" providencial (Y de paso nos da otra cosa de la que hablar...). Se une a los ya purgados Carlos Lopez, Raul Cerejido, y demás, incluido el que fuese su "fichaje estrella", Miguel Angel Recio (cuya "purga", por cierto, nos ha costado una buena suma).

Si seguimos así, la gestión de la casa va a quedar exclusivamente en manos de Pilar Jurado y su equipo de asesores remunerados, compuesto por Williams y García Pelayo.


Resulta patético que, a día de hoy, una presidenta y una junta directiva mermada en su composición, cuya propuesta rechazó la asamblea el pasado junio, y que después de dos convocatorias más, frustradas ante el estupor y la indignación sociales, se han mostrado incapaces de cumplir con la necesaria adaptación a la legislación vigente, no hayan presentado ya su dimisión irrevocable y convocado unas elecciones a la mayor brevedad.


Con su incapacidad y con sus constantes desafíos al sentido común, a la transparencia y a las más elementales reglas democráticas, Pilar Jurado y su junta están poniendo en riesgo la continuidad de Sgae, pidiendo a gritos una retirada de su licencia por parte de un ministerio que ya ha amenazado con ello y que considera, dicen, a día de hoy, muy seriamente esta posibilidad.


Y entre tanto la casa sin barrer. Las televisiones nos deben ya más de 40 millones (lo que implica una merma de alrededor de seis millones en los ingresos por descuentos para la entidad), sin que exista reclamación alguna por su parte. La recaudación cae, mientras la morosidad crece. La cuenta de resultados vuelve a los números rojos y se oculta a los socios la inexorable realidad de un patrimonio neto negativo que sobrepasa ampliamente los límites del artículo 81 de los estatutos y exigirá un aumento del descuento de administración urgente y no menor.


Pero eso son cosas que no interesan a la política del "yo, mi, me, conmigo" de Pilar Jurado, sus asesores y su agradecida Junta Directiva.

Ellos siguen a lo suyo...



Ya lo ven, todo planificación, transparencia, rigor y orden en la gestión.


Y los socios a pagar dietas...



José Miguel Fernández Sastrón

(18 de septiembre de 2019)