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La Sgae de la desidia...

"¿Vender yo la mitad de México? ¡Por Dios!, ¿cuándo aprenderán los mexicanitos que si este barco se hundió no fue solo por los errores del timonel, sino por la desidia y la torpeza de los remeros?"

(Antonio López de Santa Anna, Político y militar mexicano 1794 - 1876)


Hoy lunes, día 30 de noviembre, se nos convoca a una nueva Asamblea General Extraordinaria de la Sgae, y van...

La verdad es que no es de extrañar el desinterés social de estos tiempos, si tenemos en cuenta que en el último año se nos ha convocado a tres Asambleas Generales (dos de ellas "Extraordinarias") y a unas elecciones.

¡Todo en este infausto 2020!

La realidad, como ocurre a menudo en esta "Nueva Sgae" de los últimos años, se empeña en contradecir a la "Propaganda oficial de la Casa", tan atareada en vendernos unos logros inexistentes y en mostrarnos un escenario onírico y esperanzador, cuando cualquiera que se haya molestado en estudiar un mínimo la situación de la entidad sabe que lleva rumbo hacia el desastre más absoluto, ante la incapacidad de una gestión que no hace sino facilitar los planes de quienes buscan chupar la última gota de sangre autoral para "tomar las de Villa Diego", una vez vaciada la caja.


El señor Onetti, actual Presidente de Sgae, es, con 2.825 votos, el menos votado de esta nueva etapa (si exceptuamos esa singular conjunción que supuso una Pilar Jurado a la que le bastaron 744 votos para acceder a la "Magistratura", pero eso es un caso insólito), muy por debajo de los 3.457 que obtuvo José Luis Acosta en 2015 (también por el Colegio Audiovisual, que conste) y muchos menos, naturalmente, de los 5.684 de José Angel Hevia en 2018, o los 6.543 que yo mismo obtuve en 2015.

Sin embargo, no ha habido un Presidente que haya alardeado más de su impulso democrático y que se haya aplicado con mayor entusiasmo al fomento de la participación social, esgrimiendo con "orgullo patrio" la cifra de los 120.000 votantes potenciales...


¡Que habían esperado años a que se les permitiese votar por fin!


El problema es que el entusiasmo, a veces, no basta y los resultados de la gestión del señor Presidente en materia de participación (como en casi todo) son más bien decepcionantes.

Tanta prisa tenía Onetti, que ya convocó a sus 120.000 votantes para la Asamblea del pasado mes de julio, saltándose a la torera los Estatutos vigentes en ese momento, en un retruécano imposible (salvo en el caso de Sgae, donde todo cabe hoy en día), por el cual los aspirantes a "nuevos votantes" pudieron votar su propia cualificación (eso sí, con el beneplácito, al menos tácito, del Ministerio, que no dijo "esta boca es mía", pese a recibir la oportuna información). Y digo "pudieron" porque, votar, votaron muy poquitos. De hecho, el señor Onetti apenas consiguió ochocientos votantes más que en la asamblea anterior, eso sí, con casi siete mil votos menos (y eso con un censo multiplicado por seis).

La asamblea de julio, la primera bajo su presidencia, fue la que menor porcentaje de participación ha tenido en la Historia de Sgae (1.925 socios de los 120.000 tan cacareados por el Presidente, cuya atención no parece haber conseguido, lo que supone poco más de un 1,5%).


Ese "AHORA TÚ DECIDES" tan insistente de la "Propaganda Onettiana" se ha convertido en la prosaica realidad mundana en un "Los cuatro colegas de Pelayo y Solana decidirán por ti" (aunque alguno ni lo sepa), ante la desidia social provocada por un presidente alérgico, aparentemente, a dar la cara ante los socios y que prefiere escudarse en la lejanía virtual y las herramientas que el amigo Oltra pone a su disposición para evitar sinsabores.

Tampoco hubo mucho más interés social en las pasadas elecciones, en las que la participación no fue, ni mucho menos, acorde con las expectativas de esa "Revolución Censal" que tanto nos prometían. Y por si fuera poco, encima anularon casi un 33% de los votos por correo ("Por suscitar una duda razonable sobre su autenticidad..."), algo que debería, por cierto, investigarse (entre otras cosas más, como el voto electrónico y sus peculiares circunstancias), ya que no parece que se haya seguido un criterio uniforme en este sentido a la hora de decidir en qué casos se llamaba al votante para aclarar las dudas que plantease su firma y en cuales se opta por no hacer comprobación alguna (algo que ha dado mucho que hablar y que acabará, muy probablemente, en los juzgados).

Pero ni la Junta Directiva, su Presidente, o el propio Secretario General parecen muy dispuestos a iniciar investigación alguna, lavándose las manos como ya hicieron con la denuncia sobre las supuestas irregularidades cometidas por los señores García Pelayo y Solana en la captación de votos para la asamblea de enero.

De hecho, lejos de iniciar investigación alguna, Onetti y sus "palmeros" les han agradecido a los denunciados su provechosa colaboración. A García Pelayo con su nombramiento como director, ya en la pasada legislatura (con un sueldo de 120.000€, que salen de las carteras de esos socios sumidos en la desidia).

Al señor Solana (que como Presidente de Fundación no puede ser remunerado), con un "carguito" a medida que supla esa carencia desafortunada y que le reportará un sueldo de 3.000€ mensuales (a cuenta de los mismos "socios desmotivados" que no quieren enterarse de las cosas de "Palacio").

Ya lo ven, un miembro de la Junta Directiva que, no contento con las dietas que le corresponden por su condición, en una burla a la normativa fundacional y a los socios (algo que ya se intentó hace años y que se paró entonces) va a cobrar, además, un sueldo de 3.000€ por cortesía del señor Onetti y su corte de estómagos agradecidos.

Puestos a ser agradecido y poner sueldos, también se lo han puesto a la nueva Presidenta del Instituto Autor, algo insólito y que ha exigido una modificación estatutaria a medida, ya que sus predecesores no tenían remuneración alguna, cosa que debe haber parecido mal al señor Onetti a la hora de ofrecer el cargo a una persona tan cercana. Incluso se ha decidido que esta persona pueda, además, asistir a reuniones de comisiones y grupos de trabajo, percibiendo las pertinentes dietas. Ya ven ustedes cómo, ante la "desidia social" algunos están "haciendo su agosto".

Recaudar, recaudamos poco, y repartir... Ya lo verán ustedes, después, eso sí, de la asamblea (no fuera a complicarse la cosa a la vista de la penuria Onettiana y a alguno le diera por protestar).

Pero el descuento lo subimos, entre otras cosas, para poder atender a tanto compromiso...


No sabemos aún lo que ocurrirá con esta nueva asamblea de hoy (a la que el Presidente ha vuelto a convocar a los 120.000 miembros y "miembras" de la Sgae), aunque, si no han sonado los "clarines propagandísticos" habituales tras las Preasambleas, no deben haber cosechado unos resultados de los que presumir.

Si hubiera que apostar, lo haría a favor de que Onetti batirá su propio "récord" de participación (a la baja, por supuesto).


Tal vez esta escasa convocatoria de Onetti se deba a su predilección por las "Asambleas Telemáticas". Esta va a ser su segunda convocatoria y los socios todavía no han podido conocer en persona a su "gran timonel". Y es que al Presidente no parecen gustarle los "cara a cara", ni que le lleven la contraria, por lo que, seguramente, en estos escenarios de "desidia social" y control tecnológico que permita atenuar cualquier insistencia crítica, se sienta como "pez en el agua".


El problema es que esa "desidia social" propicia la aprobación desganada de un Orden del Día que pocos se han molestado en analizar, por no hablar de la documentación que lo acompaña.


¿Saben los socios realmente lo que se somete a votación mañana y aprobará una representación ínfima de la masa social?


- En el primer punto se someten unas modificaciones estatutarias que obedecen, nos dicen, a una "Resolución de 5 de noviembre de 2020 del Ministerio de Cultura y Deporte" (lo de los Estatutos y este Ministerio empieza a ser una broma, aunque con muy poca gracia).

Según parece, un primer grupo son cuestiones de mera "concordancia" (léase corregir algún "despiste" pretérito y que, de ser así, necesariamente deben aprobarse).

Supongo que ya lo explicarán en la cita virtual de esta tarde para ese 1% "íntimo".

Luego hay otras modificaciones de mayor calado, en algún caso más que discutibles y que nada tienen que ver con las exigencias del MCD, sino con los "pasteleos" e intereses de unos y de otros colectivos en la Junta Directiva, pero ya ven que lo dejan claro...


"La votación se realizará de forma conjunta para todos los apartados de este punto".


En otras palabras, o todo, o nada, dando la misma oportunidad a una coma rebelde, o un error manifiesto, que a una modificación de gran relevancia para los intereses sociales.


- Algo parecido ocurre con el punto 2.

En este caso las modificaciones son "reglamentarias" y afectan, ni más ni menos, que a una cuestión tan importante como es el reparto (que, por cierto, pasarán de ser semestrales a trimestrales, lo que no me parece mal, en principio y el momento se antoja oportuno, además, pues dificultará a los socios el cálculo comparativo de la debacle de esta gestión).


¿Cuántos de ustedes las han leído?


Tal vez dé un poco igual, porque ya saben...


"La votación se realizará de forma conjunta para todos los apartados de este punto".


Es decir, que tiene poca importancia si estás de acuerdo con algún artículo y en desacuerdo con otros.

¡Son lentejas!

Y no son cosa menor, como habrán apreciado aquellos que se hayan tomado la molestia de estudiarlo con detenimiento (grupo que no necesariamente incluye a una mayoría de la Junta Directiva que los propone).

Las modificaciones son, en su mayoría, a medida de las exigencias por todos conocidas (con alguna excentricidad propia de la casa, que acabará costándonos cara), pero incluyen alguna cuestión espinosa y que no aclara la documentación aportada (al amigo Meliveo, representante de los músicos del AV, le han metido, mucho me temo, un gol por la escuadra y con él a todos los socios músicos, cuyos representantes, salvo tan honrosas como escasas excepciones, no parecen muy centrados en lo que deberían defender).


¿Han leído ustedes, señores "socios desmotivados" de PD la propuesta del "artículo 202.B.6" y las incompleta alusión al "título" del Grupo C del mismo artículo?

En este caso, y no quiero ser mal pensado, pero tiene mala pinta, la desidia va a salir muy cara, mucho me temo... (aunque a algunos les llenarán las carteras, y es tan obvio el manejo que no tendrían que pensar mucho para saberlo, a poco que conozcan la cuestión).


- En los punto 3 y 4 elegiremos a los miembros externos de la "Comisión de Supervisión" (algún nombre es más que cuestionable para este cometido) y estableceremos sus dietas que, dicen, serán las mismas que las acordadas para la Junta Directiva, por lo que no sé muy bien para qué hay que votarlas, si ya están decididas. Una vez más, la redacción es muy mejorable.

Comisión a la que, por cierto, delegaremos las siguientes competencias asamblearias:


a) Aprobar las adquisiciones, ventas o hipotecas de bienes inmuebles (artículo 40.9 de los Estatutos). b) Aprobar las propuestas de operaciones de empréstito y de préstamo o de constitución de avales o garantías de préstamo, salvo en el caso de los anticipos a los miembros y de acuerdo con lo establecido en las normas internas y la legislación vigente (artículo 40.11 de los Estatutos).


Francamente, parece un dislate, pero por lo visto el TRLPI lo contempla.

Es un ejemplo más de la proverbial coherencia del Legislador, que arrebató esas competencias a la Junta Directiva (un "Órgano de Gobierno" responsable de la gestión societaria) para dárselas a la ASAMBLEA GENERAL (en su condición de órgano soberano, ante la relevancia de tales prerrogativas), para luego permitir que se deleguen en una comisión de menor rango institucional, que no ha sido elegida por los socios para administrarlos, sino para supervisar a quienes lo hacen, formada en un 50% por personas ajenas a la sociedad, que decidirán a partir de ahora sobre nuestro patrimonio inmobiliario y nuestra actividad financiera.

La pregunta es:


¿Y a ellos, entonces, quién los supervisa?


- En el punto anterior, el 6, sin embargo, se nos pide aprobar la nueva operación de financiación de la CITE de SEVILLA.

Es decir, vamos a utilizar la futura (en cuestión de minutos) competencia delegada, una última vez, antes de cederla a la comisión.

Esto es algo que solo ocurre en una entidad gestionada desde la más absoluta "psicopatía".


En resumen:


La desidia de los socios se manifestará, sin duda, una vez más hoy en una ASAMBLEA VIRTUAL, en la que la participación será seguramente menor aún que la anterior.

Apenas poco más de un 1% de la masa social decidirá sobre cuestiones que no ha estudiado profundidad, que afectarán a todos los socios, incluidos esos tan "desmotivados". Todo ello seguido del triunfalismo de costumbre (que nos hablará del 99% de ese 1% en algún delirante comunicado presidencial) y del aplauso del Ministerio, que seguirá pidiendo modificaciones estatutarias a la carta, orgulloso de su labor como "dinamitador" de la gestión colectiva.


¡Mucha suerte, señores!


Cuando salgan de su letargo van a encontrar una realidad muy poco reconfortante, al menos para los autores en general, pero eso ya lo contaré otro día.


O tal vez no...


José Miguel Fernández Sastrón

(30 de noviembre de 2020)