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La Sgae de Pilar Jurado y sus colegas: ¿Será por dinero?

Firmar así el acta de defunción de aquella infeliz España a la que había llevado al desastre, gastando el oro y la plata de América en festejos vanos, en enriquecer a funcionarios, clérigos, nobles y validos corruptos, y en llenar con tumbas de hombres valientes los campos de batalla de media Europa.”

(Arturo Pérez- Reverte)

No hay día que no nos depare una sorpresa esta presidenta innovadora y dicharachera que se pasea por los medios cantando sus alabanzas, mientras en el Palacio de Longoria empiezan a preguntarse si se podrán pagar las nóminas futuras en una entidad cuya recaudación cae en picado, con un importante número de socios (autores y editores) que han solicitado la baja y con una Junta Directiva que no cesa de reunirse para charlar de sus cosas, cobrar sustanciosas dietas y repartir cargos y prebendas a diestro y siniestro, mientras la presidenta sigue jugando a gestionar Sgae, contratando, blindando y despidiendo personal caprichosamente, como quien ha hecho de ello un entretenimiento bastante oneroso para el peculio social.

Si algo hay que reconocer a Pilar Jurado es que ha encontrado la fórmula perfecta para llevar a cabo sus delirios (a menudo inducida por ese dúo de asesores que han hecho con ella su agosto, y nunca mejor dicho), que no es otra que hacer lo que le viene en gana, decidiendo unilateralmente contrataciones, blindajes, ceses y lo que haga falta ante la docilidad de una mayoría de junteros que solo le exigen a cambio que los reúna con la suficiente asiduidad como para que las dietas se conviertan en un atractivo incentivo mensual (que en algunos casos ha llegado a superar los 7.000 euros).

¡Y así todos contentos!


(A ver quién les habla de elecciones...)


La cosa hasta tendría gracia, si no estuviésemos hablando del despilfarro escandaloso del dinero de los socios de una Sgae a la deriva, que no levanta cabeza mientras un grupo de "aprovechados" se dedica a solucionarse la existencia a costa de los autores y editores de la entidad.

Hoy la noticia es la salida del director general, Miguel Angel Recio, que fue contratado el pasado mes de marzo por la dócil Junta Directiva, a propuesta de Pilar Jurado, con condiciones que decidió esta unilateralmente y que tuvo que rectificar a posteriori, cuando salieron a la luz. Aun con todo, hablamos de un contrato de 180.000 euros fijos (más 40.000 variables), quedando su blindaje inicial de cuatro años en únicamente dos, con una indemnización de 18 meses (lo que viene a suponer una cantidad de alrededor de 360.000 euros).

El nombramiento fue pomposamente anunciado en la web de Sgae y comunicado a los socios con entusiasmo. Formaba parte, decían, de "la reorganización de la alta dirección técnica de la entidad, para acometer los retos de la nueva SGAE, adaptándose a los principios del buen gobierno corporativo", todo ello "en un ambiente de consenso y responsabilidad compartida".


Parece que el entusiasmo ha durado poco (apenas seis meses) y el capricho de Pilar Jurado, con la complicidad de su leal y agradecida junta, nos puede costar 360.000 euros (que habrá que sumar a los más de 30.000 que nos costaron los apenas dos meses de otra de sus apuestas fallidas, su flamante director de gabinete, que también cesó recientemente). El caso es que la Junta Directiva de mañana tiene en su orden del día un punto que reza "Nombramiento de Dirección General. Toma de decisión", dando por sentada la vacante, lo que supone una nueva incertidumbre:


¿Ha despedido unilateralmente ella al director general?


Esa competencia es de la junta, aunque no dudo de que, si fuera el caso, esta asumiría mayoritariamente sin reparos esta nueva bofetada institucional por parte de la presidenta.


¿Estamos ante una dimisión?


En ese caso no cabría indemnización de ningún tipo.


Se admiten apuestas, aunque mi única incertidumbre es cómo va a vender esto Pilar Jurado (porque pagar, pagamos fijo). Tampoco tendrá que esforzarse mucho. Sus junteros pretorianos se lo comprarán seguro. Lo que no sé es cuánto nos costará su lealtad. Lo que será más caro, seguro, es colar al candidato que se postula.


Ya ven que poco ha durado el proyecto de equipo de Pilar Jurado para esa "remodelación de la entidad que pretende profundizar en los nuevos retos de la defensa de los derechos de autor que venían demandando nuestros socios". Eso sí, nos ha salido por un ojo de la cara a todos los socios, a cambio de nada. Y es que eso es lo malo de una planificación basada en la improvisación, que prescindió del conocimiento de la casa (se cesó a director general, secretario general y director de RRHH, entre otros) sin justificación alguna y sin tener capacidad de sustituirlos por personas con el debido conocimiento y experiencia en el sector.


Pero la partida de "Monopoly" que Pilar Jurado juega con nuestro dinero continúa.


El nuevo equipo (ese que se supone que va a "profundizar en los nuevos retos de la defensa de los derechos de autor que venían demandando nuestros socios") lo capitanean sus dos asesores de cabecera, García Pelayo y el editor Clifton Williams. El primero (que ya ocupa sin título alguno despacho muy principal) sustituirá a otro fichaje efímero de Jurado en la dirección de relaciones institucionales (algo insólito y muy por encima de su perfil de "conseguidor" y "cuenta votos") y el segundo ya fue nombrado director de reclamaciones (aunque no debe tener mucho tiempo para dedicarlo a esa función, dado que se pasa el día susurrando al oído de la presidenta).


Recio, seguramente, no lo vio venir. Contrarió a la presidenta por no plegarse a sus caprichos (ya comentamos que una cosa es que no tuviera experiencia en el sector y otra que fuese una marioneta a las órdenes de una megalómana jugando a Juana de Arco) y no se ha plegado a sus delirios. Pero saldrá bien resarcido, merced a la pasada generosidad presidencial.


En realidad, la traducción de esa Sgae del "ambiente de consenso y responsabilidad compartida", en el que "la Junta Directiva de la SGAE presidida por Pilar Jurado, ha acordado en su reunión de hoy la reorganización de la alta dirección técnica de la entidad, para acometer los retos de la nueva SGAE, adaptándose a los principios del buen gobierno corporativo" que nos ha vendido Pilar Jurado en sus frecuentes comunicados y declaraciones a los medios es muy otra.

Hablamos de una Sgae descabezada, sin proyecto de gestión alguno, en manos de una Junta Directiva a cuya mayoría solo le importan los cargos, dietas y prebendas que obtienen a cambio de su mansedumbre, y otros que siguen en eso de "su libro" (al dictado de San Sebastián de Los Reyes) y encabezada por una delirante incompetente, asesorada por dos profesionales del "qué hay de lo mío" a los que se ha proporcionado cargo, despacho, secretaria y sueldo a nuestra costa.


Entretanto, la recaudación vuelve a caer (no se han ofrecido datos al cierre de junio de 2019, ni nadie los ha solicitado: no parece una prioridad), se presentarán a la junta unos estatutos que nadie conoce, se ha cambiado (por una inaceptable chapuza organizativa) la fecha de la asamblea, sin contar con la junta que la estableció el pasado mes de julio (que se enteró del cambio por la prensa, pero que lo ratificará, una vez más, mansamente, mañana, eso sí, más tarde de lo anunciado, ya que por algún motivo también han retrasado la hora de celebración fijada en la convocatoria). Dicha asamblea, además, será sin duda impugnada, por haber retirado el voto a un número importante de autores y editores (precisamente opositores a la gestión actual), merced a una interpretación inédita de los estatutos y a la aplicación de una "triquiñuela" que ningún secretario general serio debería permitir.


En definitiva, la situación es patética y solo una reacción de los socios en la asamblea (los pocos miembros responsables de la actual junta están en minoría y poco pueden hacer) puede evitar que siga esta tomadura de pelo a nuestra costa.


Pilar Jurado y sus paniaguados no lo entienden, claro. Yo les recomendaría una lectura jurídica, para estar mejor informados de la responsabilidad en la que con su tibieza, en el mejor de los casos, pudieran estar incurriendo (https://www.mundojuridico.info/delito-de-administracion-desleal/).


Pero para ellos todo está bien.


¿A qué viene tanto jaleo por unos despidos, unas indemnizaciones de nada, unas dietas tan merecidas y unos "carguitos" y sueldos tan necesarios?


¿La recaudación y la gestión?

¿Eso que es?


¡Aquí estamos para hablar de cosas serias, oiga!


Además...


¿Será por dinero?

(el nuestro, claro).



José Miguel Fernández Sastrón

(4 de septiembre de 2019)