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  • asesorautor

La verdad de los anticipos

Actualizado: 16 de feb de 2019


Los anticipos son una parte esencial de la labor social de la gestión colectiva. Pero la codicia de algunos ha conllevado el perjuicio para una mayoría de socios, pagando justos por pecadores.

La sensación de muchos socios de Sgae es estar viviendo una tragicomedia, con dos protagonistas enfrentados en una pelea de despropósitos que deja a la entidad en el más penoso abandono. El uno obcecado en su ruta hacia el abismo. El otro empeñado en sus errores, incapaz de asumir su responsabilidad en un ambiente político marcado por el calendario electoral. Y mientras tanto, los socios ya no saben qué pensar, ni a quién creer, en esta huída hacia ninguna parte.



Tengo, de nuevo, que pedir disculpas a los lectores que han venido siguiendo la serie "Sgae: Un futuro incierto desde un presente desolador (que ignora su pasado)", pendiente de su capítulo 4º, que he tenido que interrumpir para atender a una cuestión que requiere de una reflexión urgente. La actualidad manda.

En todo caso, seguidamente continuará nuestra serie, que está siendo muy seguida por nuestros lectores, a los que aprovecho para agradecer su interés.


Pero vayamos a la cuestión que nos ocupa ahora.

Esta mañana, los socios de Sgae se han encontrado con una noticia desasosegadora que afecta directamente a sus bolsillos. No se trata de política, o de cuestiones semánticas, ni de "diversidad" o de "sensibilidades", como viene siendo habitual en estos tiempos de parloteo vacío y sin fundamento. Aquí se mezclan todos los dislates cometidos por unos y otros en esta etapa oscura de nuestra entidad, sin guía ni gestión, con las consecuencias de los abusos de algunos, de la política de un presidente teledirigido, que lo es solo de 2 a 7h de la madrugada, y de la pasividad de una Junta Directiva adocenada, incapaz de velar por los intereses de los socios, a la sombra de una mayoría dócil y temerosa de perder sus prebendas.



Decía el titular lanzado por Europa Press: "Cultura paraliza el cobro de anticipos por derechos de autor a más de 250 socios de la SGAE, según la entidad".

En él se hacían eco del comunicado lanzado por Sgae, en el que la entidad exponía a los socios que "Más de 250 autores y 12 editores, a partir de hoy, verán paralizado el cobro de los anticipos solicitados a la SGAE por orden del Ministerio de Cultura".

Según Sgae, "Los anticipos bloqueados, que afectan a miembros de todos los colegios profesionales, superan los 2,5 millones de euros. Como es habitual desde hace años, se iban a entregar a cuenta de futuras recaudaciones, una vez comprobados que cumplen  los estrictos requisitos técnicos contemplados por el reglamento de la SGAE y verificados por la alta dirección de la entidad de gestión".

Y añadía que "El sistema paralizado por el Ministerio de Cultura, a través de un requerimiento oficial enviado ayer a la entidad de gestión, goza de una gran aceptación entre los socios y no ha distorsionado nunca los repartos futuros, precisamente por los límites y los rigurosos controles económicos establecidos".


Por último, tras dar una somera información sobre el sistema de concesión de anticipos (que podemos completar con el TÍTULO II - De los préstamos-, artículo 235 y ss del Reglamento de Sgae), termina el comunicado diciendo que "Esta orden ministerial insólita y extraordinaria afecta a autores de todos los colegios profesionales pertenecientes a la entidad de gestión. SGAE lamenta los perjuicios que pueda causar a los autores y editores, y  se compromete a facilitar toda la información requerida al Ministerio para que desbloquee los pagos a la mayor brevedad".



El Ministerio de Cultura y Deporte desmintió este jueves a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que acusó al departamento de José Guirao de paralizar un pago por adelantado a sus socios con un requerimiento, ya que “no paraliza ningún pago” y sólo demanda información sobre esa concesión de “préstamos”.

Pero el desconcierto de los socios aumentaba con el posterior comunicado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte que desmentía a la Sgae.

Según se hacían eco los medios, "Cultura desmiente a la SGAE y afirma que no paraliza ningún pago a los socios", y continuaban diciendo que "El Ministerio de Cultura y Deporte desmintió este jueves a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que acusó al departamento de José Guirao de paralizar un pago por adelantado a sus socios con un requerimiento, ya que “no paraliza ningún pago” y sólo demanda información sobre esa concesión de “préstamos”.

Según fuentes del gobierno, aunque admiten el envío ayer de un nuevo requerimiento a la SGAE relacionado con la concesión de anticipos y préstamos a los socios de la entidad, eso sólo implica que la SGAE “deberá comunicar al Ministerio la relación de préstamos aprobados” para verificar que “no compromete el resultado final del reparto de derechos”.


Lo único que es evidente es que la Sgae ha paralizado la concesión de los anticipos previstos para el consejo de dirección que se reúne hoy jueves, y que afecta, según sus datos, a 250 autores y 12 editores (a partir de hoy, dice el comunicado de Sgae, lo que es ya de por sí confuso, ya que, de confirmarse este bloqueo, afectará a muchos más en el futuro, hasta que la situación se reconduzca). Y lo ha hecho por orden expresa ministerial, según la entidad.


Por otra parte, el ministerio niega esta orden, que convierte en un mero requerimiento de información.


¿Quién está entonces faltando a la verdad?, se preguntarán los socios.


Lo mejor en estos casos es acudir a los hechos.


¿Qué decía exactamente el requerimiento enviado por el ministerio?



El subdirector general, Carlos Guervós Maillo, firma el requerimiento a Sgae que ordena paralizar el pago de anticipos hasta dar su autorización expresa, lo que ahora, parece ser, niegan fuentes ministeriales. Parece seguir la política de arrojar la piedra y esconder la mano, que tanto está perjudicando a la credibilidad del Ministro Guirao.

Pues el caso es que es bastante claro en sus términos y parece contradecir a la versión que ahora intentan suavizar, ante el enfado de los socios. De hecho, tras las habituales exposiciones de motivos, advierte, según nuestras fuentes, que "desde la recepción del presente escrito por la SGAE, y en tanto no reciba indicación distinta de este Ministerio, respecto de los anticipos-préstamos que esa entidad apruebe conceder, no procederá a materializar el pago de los mismos hasta que:


-  Esa entidad de gestión comunique a este Ministerio la relación de préstamos aprobados, junto a los informes previos, elaborados por el departamento de socios, la dirección económico-financiera, y cualesquiera otros informes previos de que disponga esa entidad, que validen la concesión de dichos préstamos, y

-  Reciba la conformidad de este Ministerio para el pago de dichos préstamos, una vez verificado que su concesión no compromete el resultado final del reparto de derechos.


Ustedes dirán, pero parece verde y con asas...



Pero en realidad, podríamos decir que todos faltan un poco a la verdad.


Unos por un aparente temor a la exposición pública ante decisiones complejas en circunstancias políticamente comprometidas, fallando con ello en su obligación de velar por el cumplimiento de la Ley y la protección a los autores y editores en España. Una política de arrojar la piedra y esconder la mano que no produce sino inseguridad y desconcierto entre los socios y los empleados de la Sgae, que ya no saben qué les deparará el futuro inmediato, ante los constantes amagos de un ministerio que se muestra desbordado por una situación que parece no controlar.


Otros porque ocultan, en su intento de victimismo y continuismo al frente de una entidad que ya los desautorizó el pasado 27 de diciembre, en la asamblea extraordinaria, la realidad y la causalidad de este nuevo requerimiento, que no es otro que el de evitar la concesión de anticipos basados en el reparto rechazado por los socios y que, obviamente, tendrá que rehacerse, como era la intención de Hevia y su equipo, en lugar de hacerlo de acuerdo al sistema que sí aprobó la asamblea y que conlleva una limitación importante para la franja nocturna. Una "picaresca" inaceptable, que burlaría los principios en los que se basan estos anticipos, beneficiando a un entorno muy concreto.



Fermín Cabal y Antonio Onetti, vicepresidentes de Audiovisual y Dramáticos, tendrán que explicar a los socios de sus Colegios las causas de la congelación de los anticipos y su responsabilidad como cómplices de la errática política de Hevia y su equipo.

Con ello, lo que ha hecho el presidente en realidad es perjudicar a todos aquellos socios ajenos al repertorio de la franja nocturna (e, incluso, a los que dentro de esta están fuera del "círculo de los elegidos"), que se ven sin sus anticipos, en virtud de una polémica que no han provocado y que les ha causado ya bastantes disgustos. Además de los socios de Pequeño Derecho que se verán perjudicados por esta maniobra, lo serán también los de Audiovisual y Gran Derecho (con la permisividad de sus representantes, que parecen ligados a la suerte de un Hevia al que protegen y amparan en esta y otras tropelías injustificables).


¿Qué hacen los vicepresidentes de Audiovisual y Dramáticos, señores Cabal y Onetti?


Pues de momento ya lo ven: apoyar la política errática de Hevia y su equipo, en perjuicio de los socios a quienes representan.


Hoy se reunía la Junta Directiva (la enésima reunión en apenas tres meses, y menos mal que no convocan a los Consejeros de Honor, sino sería un despilfarro de dietas).

Sobre el papel varias decisiones de calado, entre las que destacan dos:


- Comisión Deontológica: Al presidente no le ha gustado su dictamen y por ello propondrá su impugnación y el cese de la comisión (salvo, claro está, que entre en razón y digan aquello de "si no le gustan mis principios, tengo otros").


- Secretario General: Hevia lo considera responsable del infausto informe deontológico, por lo que propondrá su cese (a no ser, también, que se marque una de "Groucho").


Por último, parece ser que también planteará Hevia el cese como patronos de la Fundación Sgae de los Presidentes de los Consejos Territoriales.

¿Y esto? - se preguntarán algunos.

Pero claro, tantos dislates necesitan del solícito voto de los consejeros y eso tiene sus costes...


En definitiva, lo grave es que los socios de Sgae no podrán acceder a los anticipos previstos por nuestro reglamento, y no podrán hacerlo porque al señor Hevia se le ocurrió pasarse dicho reglamento por el Arco de Triunfo, intentando eludir la voluntad de la Asamblea General. Cosa que no podría hacer, por otra parte, sin la complicidad de quienes lo acompañan en este viaje a las catacumbas.


Y porque desde el ministerio siguen intentando matar moscas a cañonazos, sin tener claro ni el qué, ni el cómo, ni el cuándo.



José Miguel Fernández Sastrón

(7 de febrero de 2019)