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Las "Purgas" de Onetti y Restrepo: ¿Quién supervisa a la Sgae?

TRLPI

Artículo 155. Competencias de las Administraciones Públicas.

3. Corresponderán al Ministerio de Cultura y Deporte las funciones de inspección, vigilancia y control, incluido el ejercicio de la potestad sancionadora, sobre las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual, las entidades que de ellas dependan y los operadores de gestión independiente, cuando de acuerdo con lo previsto en el apartado anterior no corresponda el ejercicio de estas funciones a una Comunidad Autónoma.

Mañana jueves, día 20 de enero, se reúne el Consejo de Dirección de la Sgae.

Desconocemos qué asuntos tratarán los dirigentes de la entidad, o, al menos, la mayoría de ellos, pero hay uno de enorme gravedad que, según la información que nos llega, se plantea someter a los miembros del consejo y que se intenta minimizar bajo el epígrafe de "Recursos Humanos" dentro del orden del día previsto para la reunión.

El señor Onetti, presidente de la Sgae y responsable de dicho orden del día, va a solicitar a los consejeros el cese del actual Director Financiero de la Entidad, Enrique Soria, a quien han retirado ya el acceso a su ordenador y, por lo tanto, el control de las finanzas de la casa, por decisión, es de suponer, del director general, señor Restrepo al que, parece ser, le resulta incómodo el que se informe a la Junta Directiva de cuestiones financieras fuera del guión que él ha marcado y que permitan a los directivos conocer el estado real de las cuentas.


Hace tiempo que venimos avisando de que el director financiero estaba en la "diana" de Restrepo y del propio Onetti, por el mero hecho de que tenía la mala costumbre de no plegarse a las consignas oficiales y ejercer su función con la transparencia y el rigor debidos.


LOS "PECADOS" DEL SEÑOR SORIA


Si hacemos memoria, recordaremos que ya en 2021 el director financiero tuvo un percance con el director general, señor Restrepo, a raíz de los repartos de los derechos provenientes de las TVs, en los que se había favorecido al repertorio audiovisual en detrimento del musical, en una decisión arbitraria sin precedentes que habría sido auspiciada por el propio presidente, señor Onetti, miembro del colectivo beneficiado por dicha decisión.

Intentaron "camuflar" esta arbitrariedad con un comunicado en el que informaban de los pagos de una cadena de Tv, que desglosaban entre música y audiovisual, algo que, no sólo era una información totalmente incierta, sino que, además, era imposible, toda vez que la cadena paga por una factura que no hace semejante distinción.

El señor Soria tuvo la infeliz idea de comentar en un correo, a respuesta de la solicitud de algunos directivos, que, efectivamente, había observado alguna "irregularidad" en dichos repartos.

La consecuencia de su "indiscreción" fue un total ostracismo interno y la prohibición de que hablase en las reuniones de los órganos de gobierno, salvo autorización expresa del presidente.

Luego ya ni siquiera era convocado.


También recordaremos (y a ello hicimos referencia en nuestra anterior entrega, (https://www.asesorautor.com/post/la-culpa-será-del-mensajero) que el señor Soria confirmó a la asamblea del pasado mes de junio, a solicitud de quien esto escribe, que el patrimonio neto de la Sgae era negativo en una importe que superaba el 20% establecido por los estatutos como límite para la revisión obligatoria del descuento de administración, algo que habían decidido obviar y que el señor Restrepo tampoco le agradeció en absoluto.


El último desencuentro de los señores Onetti y Restrepo con el director financiero "purgado" ha sido a consecuencia de los anticipos. Ante la inminente Asamblea del próximo 9 de febrero, el señor Onetti, asesorado seguramente por sus "conseguidores de cabecera", ha querido resucitar los anticipos que la Junta Directiva suspendió en los últimos ejercicios, ante las carencias de caja propiciadas por su deficiente gestión. Necesitaban, seguramente, "munición" para estimular la asistencia y el voto positivo.

Especialmente insistente fue el vicepresidente de Gran Derecho, Fermín Cabal, quien ya habría ofrecido esta buena nueva a su colectivo y que reaccionó con mucha virulencia a la prudencia del director financiero. De hecho, hubo que explicarle que no se podía discriminar a unos colectivos frente a otros, cuando, en un ejercicio muy propio de su trayectoria en la casa, pretendió, según cuentan, que se diesen sólo a sus representados.

El caso es que el señor Soria volvió a perturbar a la presidencia y a la dirección general cuando, en cumplimiento de su responsabilidad, informó de que la caja no se podía permitir, al menos de momento, la restitución de los anticipos a los socios.


Ha sido, por lo visto, la gota que ha colmado el vaso.

¡Hasta aquí podíamos legar!

¿Qué se habrá creído el señor Soria?

Mañana, los miembros del consejo tendrán que decidir si apoyan, o no, este disparate y cesan al director financiero, simplemente, por haberles informado con rigor y responsabilidad.

El señor Restrepo parece, además, muy interesado en que así se haga (sobre todo porque la responsabilidad caerá en los consejeros y no en él).

Alguno se pregunta si el hecho de que, tras la sentencia que obliga a restituir los casi 10M€ que "birlaron" a los socios para acrecentar artificiosamente el activo de unas cuentas deficitarias, estando en pleno trámite la AUDITORIA de las del pasado ejercicio (que, sin duda tendrán que reflejarlo) podría haber condicionado en alguna medida ese fervor justiciero contra el incómodo señor Soria. Cesar al director financiero justo cuando deben formularse las cuentas del ejercicio es, como poco, una irresponsabilidad por parte del director general, del Presidente y de la Junta Directiva. Hacerlo para acallar su criterio y poder así obviar sus advertencias es de una gravedad extrema.


Si mañana cesan al señor Soria será un escándalo, no cabe duda, y una muy mala señal sobre la salud institucional de la entidad.


También está en la "picota", aunque a éste, de momento, no se han atrevido a cesarlo, pero ganas no les falta, el Secretario General, señor Eduardo Ezpondaburu, en su caso, por no plegarse tampoco a los caprichos de Onetti y compañía y ser, además, quien detectó y denunció las presuntas irregularidades en las delegaciones de votos de la pasada asamblea (y, probablemente, en algún otro proceso anterior) y que se hallan en fase de investigación policial. Un tema del que se habla muy poco, pero que, es de esperar, no tardará en dar algún susto en Longoria.


Mientras tanto, y salvo honrosas y escasísimas excepciones (y llamativos silencios), los miembros de la Junta Directiva y del Consejo de Dirección se pliegan con docilidad a los desafueros de sus dirigentes y a todas estas irregularidades que, antes o después, pasarán factura. 

Y con ello, aunque no se lo planteen en ese mundo de Yuppie en el que viven, asumen una responsabilidad que, en alguno de los casos, podría exceder el ámbito meramente civil o mercantil.

No será porque no se les ha avisado.


Comentábamos en la anterior entrada la pasividad de la llamada Comisión de Supervisión, que no dice esta boca es mía y que, es de suponer, también asumirá la suya en algún momento, pues está permitiendo todo lo que ocurre sin el menor atisbo de crítica.


Pero si algo es sorprendente es que, desde el Ministerio, que tiene la competencia tutelar sobre la Sgae, y más concretamente desde la Dirección General de Industrias Culturales, sobre la que recaería esta función en la práctica, no hayan dicho aún nada sobre asuntos tan espinosos como los comentados (o, si lo han hecho, se nos haya ocultado a los socios).

Mañana, presumiblemente, cesarán al director financiero de Sgae y dejarán sus cuentas "huérfanas", al arbitrio del señor Restrepo, que ya "ha enseñado la patita", antes y después de su llegada a la entidad.

No sé qué explicación darán a la señora Moscoso, si es que le darán alguna. Ni siquiera estoy muy seguro, visto lo visto, de que ella se la vaya a pedir.

Pero, en algún momento alguien tendrá que asumir la responsabilidad de una gestión que acabará, tiempo al tiempo, en los juzgados...



José Miguel Fernández Sastrón

(19 de enero de 2022)