Buscar
  • asesorautor

Manual (voluntario) del candidato Sgae

Actualizado: ago 11

"Una persona puede causar el mal a los demás, no sólo por sus acciones, sino por su falta de acción, y en ambos casos es responsable ante ellos".

(John Stuart Mill)

El próximo 22 de octubre se celebrarán las elecciones de Sgae para la renovación de su Junta Directiva, tras una accidentada legislatura marcada por la inestabilidad institucional (tres presidentes electos y uno interino, además de cuatro directores generales, todo ello en menos de dos años), por la caída de la recaudación y de las liquidaciones de los socios, la multiplicación del deficit (triplicando el histórico, solo en 2019) y la subida (por primera vez en la historia reciente) de un descuento de administración incapaz de sostener los costes de una entidad desorientada y sin un proyecto viable a la vista.


Nunca los socios han pagado tanto por recibir tan poco...


Ante este panorama...


¿Quiénes serán los heroicos candidatos a heredar semejante embolado?


Los candidatos de Sgae, como los de cualquier asociación, suponemos, suelen dividirse, al menos, en cuatro categorías:


1- Aquellos que, como socios, se sienten comprometidos con el futuro de la entidad y acuden a la llamada con la intención de aportar su trabajo, su experiencia y su sentido común para solucionar los problemas existentes y colaborar en un proyecto de gestión solvente.


2- Aquellos que ven en ello una forma de compensar, a base de dietas y otros ingresos "políticos", las carencias de la profesión en momentos de incertidumbre, o, simplemente, ante una actividad profesional mermada.


3- Aquellos que ven en ello la oportunidad de ocuparse de sus intereses particulares (muy concretos, en ocasiones) y sus circunstancias personales, sin plantearse en realidad una especial dedicación a los asuntos de interés general propios de la administración de la Sgae y de la gestión colectiva en general (para entendernos, los que vienen a hablar de "su libro").


4- Por último, aquellos que se presentan siempre (con escaso éxito, en general), como por inercia, o por costumbre, a la espera de que un día suene la flauta, pero que raramente consiguen la atención de los socios, al margen de su grupo de incondicionales, que los suelen tener, en mayor o menor medida y casi siempre unidos por un vínculo más emocional que racional o pragmático.


Estoy seguro de que todos conocemos candidatos que encajan con alguno de estos grupos, pero yo, si me lo permiten, voy a dedicar este artículo a los pertenecientes al grupo 1, que son los que vale la pena considerar y ayudar siempre, y muy especialmente en

estos momentos de dificultad.


Plazo hasta el 7 de septiembre

De momento no hay mucho movimiento, quizás por las fechas veraniegas, pero lo primero que tienen que considerar los candidatos potenciales es que hay una fecha límite para la presentación de candidaturas:

7 de septiembre.


Esto significa que, pasada esta fecha (45 días antes de las eleciones), ningún socio podrá presentar ya su candidatura a la Junta Directiva.


Esta situación no facilita mucho las cosas, la verdad, a aquellos que no formen parte de un grupo organizado (algo básico, pese a la ficción de las candidaturas individuales que, salvo excepciones, no existen), ya que apenas tendrán tiempo para buscar compañeros de viaje.


Como comentábamos en nuestro anterior artículo, el actual presidente, Antonio Onetti, decía en una reciente entrevista que no había decidido aún si sería candidato, algo que no parecía muy creíble.

Y poco tardó en darnos la razón. De hecho, apenas unas horas después de hacer esta afirmación se lanzaba la primera iniciativa de 2020, con un correo inequívocamente electoralista, firmado por el propio Onetti y su grupo.

Independientemente de su triunfalismo asambleario (ya vimos en nuestro anterior artículo que su "incontestable" resultado y esa "inmensa mayoría" de los socios apenas suponían un 1,3% de la masa social), parecería razonable que los firmantes, todos ellos miembros de la actual Junta Directiva (además del presidente y dos vicepresidentes), se ajustaran al calendario electoral, que fija la fecha del 7 de octubre para el inicio de la campaña.

Es decir, que el señor Onetti y sus compañeros de bancada, no solo sí se presentarán, sino que, además, no tienen el menor reparo en pasarse las reglas por el forro, iniciando su campaña electoral un mes antes de lo establecido (algo que no debería pasar desapercibido a quienes tienen la responsabilidad de velar por la corrección y transparencia durante el proceso).

Los Presidentes Reixa y Onetti (Fundación) en 2012

Llama la atención que no haya ningún representante del colegio más relevante (en términos cuantitativos) en esa lista del presidente Onetti, que parece dispuesto a gobernar la casa sin necesidad de contar con el Pequeño Derecho (algo que invita a pensar en algún acuerdo con el Colegio Editorial, que normalmente va por libre y que complementaría con sus ocho miembros la mayoría necesaria, como ya ocurrió en 2012, entonces para apoyar la presidencia de Antón Reixa).


También se echan de menos algunos nombres del Audiovisual, como Julia Altares (tradicionalmente la más votada de su colegio, que tengo entendido que se fue a DAMA, lo que supone una mala noticia para el AV de Sgae), o Enric Gomà. Con ambos tuve a menudo profundos desencuentros y era habitual que discutiéramos en las reuniones, pero siempre eran debates con fundamento y su conocimiento de la casuística audiovisual (dentro y fuera de Sgae), así como su constante reivindicación de mejoras para este colectivo, los hacía un "activo" muy importante para su colegio. Como lo fue Miguel Hermoso, vicepresidente Audiovisual durante las legislaturas de 2012 y 2015 (hasta su dimisión por razones personales, siendo sustituido por Altares).


La verdad es que sería poco esperanzador que la nueva Junta Directiva que saliese de las elecciones de octubre, dicho sea con el mayor respeto, fuese prácticamente la misma que la saliente. Sobre todo porque, al margen de que una Junta Directiva que apenas ha sido capaz de durar dos años no ofrece mucha credibilidad, sus integrantes (y de nuevo candidatos en ciernes) tienen el dudoso privilegio de habernos brindado unos resultados más bien decepcionantes, con una caída histórica en la recaudación (la mayor desde 2012, que protagonizaron también alguno de los actuales dirigentes, que vuelven a vendernos esa "Nueva Sgae" que ya nos vendieron entonces, germen de muchos de los problemas actuales, además). Y eso sin que conozcamos todavía las consecuencias de un 2020 marcado por la crisis económica propiciada por la "pandemia" del "Covid-19".


Eso recaerá sobre la próxima Junta, que no tiene un panorama muy halagüeño enfrente.


Pero esta es, al menos, la propuesta que nos hacen hoy los Onetti, Cabal y compañía, y de momento la única a la vista (aunque sea solo, tal vez, porque los demás sí consideran oportuno respetar el calendario).


Obviamente, no hay muchas dudas sobre la candidatura del Colegio Editorial, que estará copada por los habituales (OPEM/AEDEM), algo muy razonable, por otra parte, pues ambas asociaciones reúnen a la gran mayoría del sector y, desde luego, a los más afectados por la gestión de la Sgae, al margen de las editoras de los medios, principalmente las TVs, que difícilmente encontrarían un hueco frente a la mayoría aplastante mencionada (pese a que un generoso impulso legislativo, tan oportuno como insólito, les haya abierto las puertas), salvo que llegasen a algún acuerdo con sus colegas de las multinacionales, algo hoy por hoy difícil, aunque no descartable en un futuro quizás no tan lejano<.


En todo caso, una candidatura de renovación, que aspire a marcar un nuevo rumbo a la entidad, que la aleje de la actual deriva y la encauce hacia la sostenibilidad, la modernización y la profesionalización de su gestión, debería necesariamente contemplar la imprescindibilidad de acuerdos intercolegiales, que permitan una mayoría autoral que, sin perjuicio de la presencia y participación del colegio editorial en la gobernanza de la entidad, no delegue en éste la formación de mayorías que susciten el desencuentro entre los distintos colegios autorales (algo que ya ocurrió en 2012, auspiciado desde la propia administración de la casa, o de alguno de sus integrantes, para ser más exactos) y que no han traído sino conflictividad, recelos y distanciamiento entre los autores.


¿Qué debe saber cualquier autor que piense en presentarse como candidato a la Junta Directiva?


La Sgae ha tenido una iniciativa apreciable con la convocatoria de un curso telemático de formación para los candidatos, que tuvo lugar los días 16 y 17 de julio. Una propuesta interesante, sin duda, aunque no sé hasta qué punto efectiva.

Muchos de los asistentes eran miembros de la actual Junta Directiva (lo que no deja de ser algo un poco contradictorio, puesto que se supone que ya deberían estar "formados" tras dos años, o incluso más en algún caso, tomando decisiones en la casa) y, cómo no, alguno de esos "candidatos costumbristas" a los que ya nos hemos referido.


El temario propuesto incluía cuestiones como NOCIONES BÁSICAS DEL DERECHO DE AUTOR, QUÉ ES LA GESTIÓN COLECTIVA Y CÓMO SE ORGANIZA A NIVEL INTERNACIONAL Y NACIONAL, QUÉ ES SGAE, RECAUDACIÓN Y REPARTO etc.

Por último, el Secretario General daría una charla sobre LA JUNTA DIRECTIVA DE LA SGAE, que incluía aspectos muy oportunos al caso como "Obligaciones y derechos de los miembros de la Junta Directiva", "Órganos de gobierno de la SGAE y funciones", o "Qué otros cargos pueden ocupar los miembros de la Junta Directiva".


Los "ponentes" eran directivos de la casa, que dieron una "master class" sobre dichos temas, pero resulta destacable que, algunos de ellos, como Marisa Castelo (aunque en su caso el temario era más general y centrado en cuestiones que, entiendo, conoce por su trayectoria profesional), Eduardo Ezpondaburu, o Adrián Restrepo, cuentan con una corta experiencia en la Sgae (apenas unos pocos meses), estando también ante su primera convocatoria electoral. Algo más extensa, aunque discontinua, es la del Sr. Angaramo, que sí conoce los entresijos del negocio. Fasero es ya un hombre de la casa y Juan Serrada un veterano en procesos electorales.

En todo caso, no dudo de que se diera un repaso completo a estas cuestiones y que las charlas fueran de gran utilidad a los asistentes.

Sin embargo, no creo que esté de más otro punto de vista para los candidatos potenciales, tanto en lo referente al proceso electoral en sí mismo, como a las funciones, responsabilidades y situaciones a que se van a enfrentar aquellos que logren su objetivo de ingresar en la nueva Junta Directiva.

Me capacita para ello, creo, no solo el haber concurrido a varios procesos electorales como candidato, siendo elegido en 2007, en 2012 (en que fui el miembro más votado de la Junta Directiva) y en 2015.

He pertenecido a la Junta Directiva y al Consejo de Dirección durante 10 años (entre 2007 y 2011, en una primera etapa, y luego de 2012 a 2018), en que fui, además, vicepresidente (por el Colegio de Pequeño Derecho) y finalmente presidente de la sociedad.

Desde esa experiencia, creo que puedo aportar alguna información a aquellos que debutan como candidatos y aclarar algunas cuestiones que el tiempo ha demostrado que, a menudo, resultan confusas para la mayoría.



¿Cómo ser candidato?


En primer lugar, lógicamente, para ello hace falta cumplir con los requisitos que establece el artículo 49 de los estatutos de Sgae (que por cierto, deberían actualizarse en la web, ya que aún aparecen los de 2016), y que se resumen en:


  • Ser SOCIO de la entidad (naturalmente)

  • Tener un mínimo de CINCO VOTOS PERMANENTES

  • No estar incurso en ninguna de las CAUSAS DE INELEGIBILIDAD que establece el artículo 50 de los mismos estatutos (el candidato deberá hacer una declaración por escrito de no estar incurso en ninguna de las causas de inelegibilidad previstas en el artículo 50, ni tener ningún otro impedimento que imposibilite ser candidato, eximiendo a la entidad de cualquier responsabilidad frente a terceros que traiga causa de la inexactitud de los datos obrantes en dicha declaración).

  • Ser PROCLAMADO POR LA COMISIÓN ELECTORAL (que ratificará el cumplimiento de los requisitos exigidos y estudiará cualquier posible causa de inteligibilidad, si la hubiera).

El socio puede serlo por varios colegios, o por todos, y tener los 5 votos permanentes requeridos en todos ellos, o en algunos.


¡Pero solo podrá presentarse como candidato por un único COLEGIO! (GD, PD, AV o ED) y, dentro de este, por uno de los GRUPOS PROFESIONALES que lo componen (ver artículo 46 de los estatutos Sgae).



¡Ya soy candidato! ¿Y ahora?


En primer lugar, enhorabuena (y mucha suerte).

Después es conveniente que te enfrentes a la realidad de tus posibilidades y conozcas las "herramientas" que la Sgae pone a tu disposición para tu "campaña electoral" (una vez que esta se inicie, el próximo 7 de octubre).


"Escenario real" de las elecciones Sgae


Salvo casos muy excepcionales (autores cuyo nombre y trayectoria fuese muy relevante socialmente y pudiese atraer el voto de los socios en general), es difícil lograr un puesto en la Junta Directiva si no se cuenta con un grupo de apoyo y un proyecto compartido con otros candidatos del mismo colegio (de dónde procede tu voto potencial).

La ficción de las "candidaturas individuales" es una mera fórmula para eludir la "penalización" que los estatutos (de forma injusta, en mi opinión) imponen a las "candidaturas de grupo", a causa de la excesiva "politización" que trajo la legislatura de 2012 y la innecesaria inclusión de un principio de protección a una nueva "diversidad", a través de la aplicación de una Ley D'Hont a medida (ver estatutos, Artículo 59.- Del escrutinio de votos).


Los estatutos ya garantizaban perfectamente la presencia en la Junta Directiva de los diferentes Colegios y, dentro de estos, de todos los grupos profesionales de que se componían los mismos, que es lo importante y lo que debe exigirse para que todos los colectivos están representados.

Sin embargo, ante las elecciones de 2012, se creó un grupo de trabajo para modificar la normativa electoral, conocido como "COMISIÓN DE LOS 15" (lo sé bien porque formé parte de él, como también, entre otros, los señores Cabal y Onetti, éste, en esa ocasión, en representación del Gran Derecho), que diseñaron y "guiaron" los entonces "factótums" de la Sgae, Paco Galindo y Pablo Hernández.

Entre otras cuestiones (que comentaremos en otro momento y que sembraron la semilla de la actual inestabilidad institucional y social, de forma deliberada, además, con fines "políticos" muy concretos) se estableció un nuevo concepto:


Las distintas "SENSIBILIDADES"...


Es decir, una clara inducción al "multipartidismo" dentro de los propios colegios, que introducía un elemento ajeno a los intereses y vínculos propiamente inherentes a los distintos colectivos profesionales (que deberían ser su objetivo en una asociación que gestiona derechos patrimoniales), causando una división artificiosa y muy conveniente para algunos...


Pero, volviendo a la "penalización grupal", esta lo único que hace es dificultar al socio la elección de aquellos equipos que le son más cercanos, teniendo que identificar a sus candidatos preferidos de entre un sinfín de nombres en una papeleta interminable (especialmente en el caso del Pequeño Derecho), en lugar de una "papeleta grupal" que le facilitaría enormemente el proceso.

La realidad es que es bien sabido que los candidatos se agrupan y que hacen campaña de manera conjunta, resolviendo la dificultad de esa papeleta global mediante el envío de papeletas previamente marcadas a los socios.

Esto debería ser razón suficiente para replantearse esta desafortunada regulación de 2012 y permitir que se haga a la luz del día lo que ya se hace con nocturnidad y alevosía obligadas.


En todo caso, contábamos esto para dejar claro que los "Llaneros Solitarios" tienen poco recorrido en la Sgae actual (aquellos que de verdad quieran tener opciones de cambiar las cosas deberían constituir un grupo sólido y compacto, a poder ser multicolegial) y para advertir a nuestro CANDIDATO POTENCIAL de que sus posibilidades fuera de un grupo de candidatos de su mismo colegio (y si ya existen acuerdos intercolegiales, menos aún) son muy escasas, por no decir nulas.

Aunque, por otra parte, este sistema de "sensibilidades" (es decir, una "partitocracia" en toda regla) le puede proporcionar, en caso de que suene la flauta y se integre como "verso aislado" en la Junta Directiva, muchas "satisfacciones" a nivel personal si su voto llegara a ser relevante (sobre todo a aquellos que encajen en el ”modelo2, o el 3). Algo que estamos acostumbrados a ver en los foros políticos y en los Telediarios, pero que no era de esperar (ni menos aún de desear) que se convirtiese en práctica habitual en una organización profesional como la Sgae.


La última legislatura ha sido un ejemplo muy descriptivo de ello.



¿Qué "herramientas da Sgae a los candidatos" para su campaña?


El artículo 51.5.J) de los estatutos establece que "Los candidatos podrán acceder al censo definitivo de electores de su colegio electoral cuando la Comisión Electoral proclame y notifique formalmente que la correspondiente candidatura ha sido aceptada. El censo definitivo de electores contendrá el nombre y apellidos o razón social, número de votos por colegios electorales, profesión y dirección postal. La SGAE pondrá a disposición de los candidatos el sistema que les permita comunicarse por correo electrónico con los socios miembros a efectos de realizar los actos de su campaña. La Comisión Electoral regulará el uso de esta herramienta".


Esto, en la práctica, se traduce en que el candidato recibirá un CENSO OFICIAL en el que figuran los socios del colegio por el que se presenta, su número de votos y su dirección postal. Un PDF que, solo en el caso de Pequeño Derecho, en 2015, tenía más de 1.300 páginas.


¡No quiero ni pensar lo que será en estas elecciones, con un CENSO de más de 120.000 votantes!


En realidad, este documento sirve para hacer listados de socios, filtrándolos por número de votos, de cara a envíos postales (razonables en términos de coste/eficacia) de propaganda electoral, papeletas marcadas y programas. Cada "candidatura grupal oficiosa de candidatos individuales asociados discretamente" suele tener su "especialista" (o, al menos, lo cree) en cuestiones de marketing y comunicación, que se dedica a estudiar el censo y a optimizar los recursos disponibles.


Pero la "herramienta" fundamental es la que permite a los candidatos, a través de la web de Sgae, enviar correos y comunicaciones a los socios del colegio por el que se presentan (recibiendo las oportunas respuestas en una dirección de correo que la Sgae les proporciona para ello). Los candidatos no tienen acceso a las direcciones de los destinatarios, pero sí a sus nombres, número de votos, lugar de residencia, etc.

Ello permite filtrar los correos enviados según los criterios elegidos por el candidato. Así, por ejemplo, puede elegir enviar determinado mensaje a los socios (siempre, insisto, dentro del colegio por el que concurre) que tengan más de 20 votos, o menos de 5, o que sean de Madrid, de Valencia, de Galicia, de Andalucía, de Cataluña, o cualquier otra distribución geográfica, cualitativa, o cuantitativa.

Una herramienta muy útil, si se maneja con mesura y buen criterio (no hay que ignorar que los socios pueden acabar bastante hartos de recibir mensajes de todos los candidatos durante la campaña, lo que puede causar el efecto contrario al pretendido).


Es recomendable, en todo caso, no abusar de la herramienta, hacer una buena comunicación inicial y un recordatorio final y, si se tiene tiempo y ganas, utilizar los filtros para que el mensaje se adapte a las circunstancias de los diferentes tipos de socios (en el sentido que hemos comentado, o en cualquier otro que el candidato estime oportuno).


Una vez más, aquí se verá también muy mermado el candidato modelo "Llanero Solitario", cuyo nombre será difícilmente localizable en una papeleta global y que competirá con agrupaciones bien organizadas que enviarán sus papeletas completadas a los socios (que, a menudo, optan por la propuesta más fácil).


Por otra parte, no sé cómo funcionará esta herramienta con el nuevo censo de más de 120.000 socios (que, no solo puede provocar atascos importantes en el sistema, sino que desconocemos la reacción de más de 100.000 nuevos votantes que se verán, por primera vez, acosados por candidatos que les piden el voto para la Junta Directiva de una entidad a la que, en muchos casos, no recuerdan siquiera pertenecer y con la que no han mantenido contacto alguno hasta la fecha).

Con el tiempo, estos votantes de nuevo cuño, no me cabe duda, podrían tener un papel relevante (incluso determinante) que exigiría una "profesionalización" de las candidaturas y unos recursos considerables para competir en su captación, pero no parece probable que ocurra el próximo 22 de octubre (aunque no es del todo descartable que alguno se aventure en esas aguas...)


Esta medida aperturista de "sufragismo desproporcionado" (disfrazada demagógicamente de democratización de la entidad) encierra uno de los más directos ataques a la estabilidad Institucional de la Sgae y a los derechos de sus socios, especialmente de aquellos que realmente la necesitan y la sustentan, y cuyo patrimonio intelectual se pone en manos de una multitud ajena a sus intereses y a la profesión, y que, debidamente articulada, puede conducir a una gestión dirigida por intereses contrarios a los de la comunidad autoral real.

Esta exigencia ministerial fue incorporada sumisamente a los estatutos y llevada a la asamblea (que lo ratificó) por la actual Junta Directiva (como otras de no poco calado y no menores consecuencias), sin defender a los socios, ni la viabilidad institucional necesaria para la supervivencia de Sgae en un escenario abierto y competitivo, creado a medida de la especulación y la devaluación de los autores y sus derechos.


Por ello es muy importante la próxima legislatura y que en ella se articule una gestión institucional exigente y un diálogo político que permita redimensionar la realidad de la entidad y acometer sin complejos y desde el conocimiento del medio las reformas necesarias para asegurar la supervivencia, no ya solo de la Sgae, sino de la propia gestión colectiva como modelo (el único que garantiza la eficacia y la solidaridad en la gestión de nuestros derechos y la preservación de nuestra identidad cultural).



¿Qué vas a encontrarte si entras en la Junta Directiva de Sgae?


Es importante también que aquellos que pensáis presentaros como candidatos en esta elecciones tengáis una idea aproximada de la situación que vais a encontraros en la entidad y sobre la que os veréis en la tesitura de tomar decisiones, a menudo sin la información necesaria, normalmente sin una experiencia previa de gestión, y casi siempre condicionados por las presiones propias del cargo.


Aquellos que se incorporen de nuevas a la Junta Directiva a partir del próximo 22 de octubre (los que repitan ya conocen bien la situación, entre otras cosas porque son los que la han generado esencialmente) van a encontrarse con varios escenarios complejos, que van a exigir decisiones muy drásticas y difíciles de gestionar.


Escenario Económico/Financiero


Las cuentas de 2019, que acaba de aprobar la Asamblea, nos mostraban una realidad bastante preocupante.

A grandes rasgos, se resumiría en una importante caída de la recaudación (281M€, doce menos de lo presupuestado, que ya era poco ambicioso, y casi 40M€ menos que los 319M€ de 2018, que fue la “herencia” que recibieron de la junta anterior).


Ello ha conllevado un deficit del ejercicio de -22M€ (lo que acarrea triplicar el deficit histórico acumulado, algo notable para un solo año, que queda en -29,5M€, rompiendo con la tendencia de los últimos tres años, en los que el resultado de los ejercicios fue positivo).


Para entenderlo mejor: de los 29,5 millones de € que constituyen hoy el deficit estructural de Sgae, 22 millones de € son producto de esta legislatura, de la actual Junta Directiva y muy concretamente de su gestión en 2019.


Los nuevos "junteros" también se van a encontrar, debido a esta situación, con un aumento del descuento medio, que pasa de un 15,47% a prácticamente un 20% (lo del 19,97% suena a "rebajas" y a "engañabobos"). Esta herencia de la actual junta se materializará en el primer reparto de la próxima legislatura, en diciembre de este año. Y será la nueva Junta la que tenga que dar la cara ante el enfado de unos socios que verán cómo, además de una caída importante en sus liquidaciones por la mala recaudación, estas se verán gravadas con un 5% adicional respecto de repartos anteriores.


Pero es que, además, si las cuentas de 2019 son lamentables (habiéndolas "saneado" artificiosamente con 12 millones de prescripción y otros 13 de provisiones), esperen ustedes a las de 2020, ya sí condicionadas por la crisis económica producto de la pandemia, que nos ha encontrado en la peor situación posible, con un fondo de maniobra que obligará a hacer milagros para atender a los pagos corrientes.



La mejor campaña para cualquier CANDIDATO que se presente a las elecciones para sustituir al actual equipo del señor Onetti sería, simplemente, la exposición del INFORME DE AUDITORÍA Y CUENTAS A 31 DE DICIEMBRE DE 2019 (por eso, tal vez, no estén publicadas en la WEB de SGAE, pese a estar ya aprobadas por la Asamblea).





Por otra parte, esta realidad financiera hace que, de no revertir la tendencia rápidamente, la sociedad será incapaz de mantener su actual estructura, lo que anuncia otro mal trago para los nuevos junteros (que serán los que tengan que aplicar los ajustes obligados por la situación heredada).


Tampoco son cosa menor los procesos judiciales abiertos, en el ámbito civil, a consecuencia de repartos pretéritos (que tendrán consecuencias tanto a nivel financiero, como social), y en el ámbito fiscal por actas diversas de los ejercicios 2008 a 2015, con una deuda aplazada a base de recursos (después de varias resoluciones desestimatorias) sin recorrido alguno, que solo retrasan lo inevitable (y hablamos de una cantidad muy importante), que tienen un coste anual de casi 2M€ solo en intereses de demora.

Con el nuevo descuento sería necesario aumentar la recaudación en 10M€ solo para pagar estos intereses.

(ver INFORME DE AUDITORÍA 2019, Nota 15, páginas.38 y ss)


A esto hay que añadir la falta de acuerdos con los usuarios más importantes (en términos cuantitativos), las cadenas de Tv, con las que estamos, además, inmersos en varios procesos judiciales, en un escenario de conflicto que está produciendo una morosidad dramática.

Para que nuestros CANDIDATOS POTENCIALES se hagan una idea de la dimensión del problema, les diremos que:


- En 2018, con la anterior Junta Directiva, recaudamos 132,5M€ por Radiodifusión y Cable (partida de la que los ingresos por TVs constituyen casi el 90% y que en sí misma supone prácticamente el 50% de la recaudación nacional de Sgae).


- En 2019, la actual junta ha recaudado 87,6M€ (un 40% menos) por este mismo concepto.


- Pero lo que es más grave (y se encontrarán los nuevos junteros) es que lo presupuestado para Radiodifusión y Cable por la actual Junta Directiva para 2020 son 56,4M€


¡Casi un 60% menos que en 2018!


¡Y todo ello con la caja temblando!


Por eso, cuando el Sr. Onetti y su equipo, en su mensaje electoral de hace unos días anunciaba su programa y pedía el apoyo de los socios en las próximas elecciones, no exponía logro alguno (haría falta mucha imaginación para ello) y se limita a declarar como suyo personal ese incontestable apoyo de la asamblea y exponer los dos ejes fundamentales de su propuesta:


1- SALVAR LA SGAE

2- ACABAR CON LA RUEDA


El segundo es un clásico del mensaje Onetti/Cabal (pese a que han pasado un año y medio de la actual legislatura apoyando a quienes identifican como tal grupo y solo han dejado de hacerlo cuando han visto la posibilidad de hacerse con el sillón).

Se ponen, además, un reto fácil, ya que la nueva legislación, que limita a un 20% el reparto de los derechos generados en la franja de madrugada, les ha hecho el trabajo y poco deja a su entusiasmo reformista.


El primero, en cambio, es casi un oxímoron.


¿SALVAR A LA SGAE?


Querrán decir salvarla de ellos mismos, pues la situación de la entidad, como hemos visto, es producto de su gestión durante los últimos años.


¿De verdad quieren hacernos creer que un equipo que ha perdido un 40% de la recaudación y triplicado el deficit de la entidad (con un resultado del último ejercicio de -22 millones de €) en solo un año, 2019 (sin crisis ni excusa alguna), son los que van a salvarnos a partir de 2020 con una Sgae en números rojos y una crisis económica galopante cuyo final se ve lejano?


Mucho tendrían que cambiar las cosas... (y puestos a cambiar, lo mejor sería cambiarlos a ellos).




Un último consejo a los CANDIDATOS POTENCIALES



Ya veis el escenario que se van a encontrar aquellos que consigan un asiento en la nueva Junta Directiva.


La responsabilidad de los administradores no es hoy cosa a tomarse a broma.


Por mucho que exista un equipo técnico, que gestiona el día a día de la sociedad, las grandes decisiones y en especial aquellas que tienen unas connotaciones económicas de importancia, son tomadas por los órganos de gobierno.


Todo miembro de la Junta Directiva debe, por lo tanto:


- Exigir la información necesaria, de forma puntual y veraz, antes de tomar decisión alguna (y estudiarla con atención, de forma que pueda llegar a las reuniones con las dudas que le surjan y las preguntas necesarias para resolverlas).

No sirve el decir "a posteriori" que no se tuvo la información suficiente.

Exigirla es un derecho, pero también una obligación de todo administrador.


- Exigir a la presidencia y al cuerpo técnico la opinión profesional sobre los asuntos planteados, de forma que las decisiones se basen en una información rigurosa y profesional. Los miembros de la Junta Directiva no son técnicos y sus decisiones deben apoyarse el el asesoramiento leal y comprometido de estos.


Cuando las opciones son varias, debe exigirse la opinión de los profesionales respecto de los "pros" y los contras de cada una, sus consecuencias, así como una recomendación sin ambigüedades. ACTAS DE LAS REUNIONES

- Esto es, seguramente, lo más importante.

Las ACTAS de las reuniones son el reflejo oficial de lo acontecido y de las decisiones tomadas. De cara a cualquier contingencia, lo que reflejen las actas será la "verdad oficial" y en ellas se fundarán las conclusiones oportunas sobre las actuaciones de los administradores.


En esta última legislatura, las actas han sido un misterio insondable y su presentación a los junteros para su aprobación se ha retrasado, en ocasiones, meses.

Todo miembro de la Junta Directiva debe saber que:


- Las ACTAS de cada reunión deben reflejar fielmente lo acontecido.


- Especialmente cuando el "juntero" tenga dudas o se pronuncie en contra de alguna propuesta, debe exigir que su argumentación y el sentido de su voto CONSTEN EN ACTA (de manera LITERAL, si es preciso, o conveniente). - Igualmente importante es exigir que las explicaciones, argumentaciones y recomendaciones del cuerpo técnico antes de tomar una decisión se incluyan siempre (y recomiendo también que de manera LITERAL) en el ACTA DE LA REUNIÓN. - Las ACTAS deben presentarse al comienzo de la siguiente reunión para su aprobación por parte de la Junta Directiva. Hasta entonces no son "oficiales". Es en ese momento, cuando el "juntero" debe asegurarse de que sus intervenciones (y las de los demás, incluido lo mencionado sobre el cuerpo técnico) están correctamente reflejadas y, de lo contrario, exigir las modificaciones oportunas.


- En caso de duda, todo miembro de la Junta Directiva debe saber que las reuniones son grabadas en su totalidad y dichas grabaciones custodiadas por la Secretaría General de Sgae, y que puede exigir una "transcripción literal", o una escucha de la grabación en caso de que lo necesite, o lo considere oportuno de cara a la fidelidad de lo reflejado en el acta que se presenta a su aprobación.


(Lo dicho es igualmente aplicable a todos los órganos de gobierno, comisiones, o grupos de trabajo).

Dicho esto, estimados CANDIDATOS POTENCIALES, y en general todos aquellos que estéis interesados en conocer el funcionamiento de nuestra entidad y de nuestros representantes, os dejo este "ladrillo" como lectura veraniega, hasta la vuelta de las vacaciones y el inicio de un "curso" que será, sin duda, intenso.


(También podéis enviar vuestras dudas o comentarios a la dirección asesorautor@gmx.es)



José Miguel Fernández Sastrón

(10 de agosto de 2020)