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Vale, gracias, pero... ¿Hay alguien más?

Los que tenemos una edad, recordamos al genial Eugenio y su historia sobre ese pobre excursionista que, tras caer por un barranco, se hallaba asido a un matojo y gritaba solicitando auxilio ante su comprometida situación. El hombre escuchó una voz profunda que le decía: «Soy tu Creador y vengo a auxiliarte. Abre las manos y déjate caer. No te preocupes, yo extenderé para ti un manto protector y mis Ángeles celestiales, al mando de mi bien amado Arcángel San Gabriel, batiendo sus potentes alas, te depositarán con cuidado, sano y salvo, en tierra»; a lo que el hombre respondió (poco convencido de la propuesta):

"Vale, gracias, pero...

¿Hay alguien más?"


Seguimos a la espera de la anunciada intervención de la Sgae por parte del Ministro Guirao. Ya hemos comentado suficientemente el apercibimiento ministerial y nuestra opinión respecto de su contenido, dejando claro que, de las tres exigencias planteadas, solo una, la no adecuación de nuestros estatutos a la normativa vigente, tenía una base legal que pudiera justificar dicha iniciativa (sin dejar de constituir un injusto agravio comparativo, no ya con el resto de entidades de gestión, sino con la propia actuación del legislador español en este terreno, que se retrasó más de dos años en cumplir con su obligación de transponer la directiva europea, sin sufrir por ello penalización alguna).


Llama la atención, sin embargo, el empeño ministerial en la cuestión del voto electrónico, algo que no era una exigencia legal en el momento de su requerimiento (y que tampoco queda claro que lo sea hoy, con el nuevo texto aprobado en el Congreso recientemente), pero que Guirao convirtió en un auténtico "casus belli".

Y lo hizo, públicamente, además, desde un argumento insólito que, no solo deja claro que el Ministro no ha tenido la curiosidad de leer los estatutos que cuestiona con tanta firmeza, sino que tampoco parece que lo hayan hecho quienes deberían asesorarlo antes de comparecer ante los medios con un discurso improvisado y carente de toda vinculación a la realidad del entorno de cuya tutela es responsable.


La pregunta es:

¿Quién engaña al Ministro hasta el punto de hacerle creer que en Sgae solo se puede votar en Madrid y que, por ello, los socios que no residen en la capital deben viajar más de 500 km para votar, o quedarse con las ganas, circunstancia que, con toda razón, califica de "decimonónica", pero que, simplemente, es falsa de toda falsedad.


En el extracto del video que ofrecemos a continuación (y que podemos ver íntegramente en el enlace (https://www.europapress.es/videos/video-guirao-no-descarta-intervenir-sgae-20180827122353.html), escuchamos al Ministro exponer su original teoría electoral de la Sgae (que, suponemos, alguien le habrá contado).

Obviamente, la lectura de dos artículos de los actuales estatutos, el 47 y el 58.F)1, hubieran evitado este "patinazo" ministerial, ya que dejan bien claro que los socios pueden votar desde cualquier lugar en que se encuentren, presencialmente en las mesas electorales puestas a su disposición al efecto, o, en su caso, utilizando el voto por correo, un sistema,

Los ciudadanos que decidan votar al señor Guirao, no podrán hacerlo electrónicamente. Pero no deben preocuparse, ya que tampoco tendrán que desplazarse a Almería, si fuera el caso, ya que, como ocurre en Sgae, podrán votar por correo.

por otra parte, igual que el que se aplicará en las elecciones generales del próximo abril, en las que los ciudadanos que lo estimen oportuno podrán votar al señor Guirao, sin necesidad de viajar a Almería, si es que se decidiese finalmente a postularse como candidato por dicha circunscripción.

De hecho, este sistema de voto por correo ha sido tradicionalmente muy utilizado por los socios de Sgae, superando tradicionalmente con creces al emitido presencialmente.


Veamos lo que dicen los artículos en cuestión:


Artículo 47.- Órgano en el cual se efectúan las elecciones "La elección de los miembros de la Junta Directiva se llevará a efecto en los comicios electorales convocados y constituidos de acuerdo con lo previsto en los presentes Estatutos.

Dichos comicios deberán ser convocados por la Junta Directiva saliente al menos tres meses antes de la finalización de su mandato. El socio o heredero con derecho a voto deberá recibir la carta de convocatoria igualmente antes de los tres meses de la finalización del mandato de la Junta Directiva.

Habrá mesas electorales en aquellas comunidades autónomas donde exista un Censo igual o superior al 3 por 100 del total de socios con derecho a voto, calculado el día 31 de diciembre anterior. En el extranjero no habrá ninguna Mesa Electoral. La mesa constituida en el domicilio social previsto en los Estatutos será la Mesa Electoral Central".


Artículo 58.F)1.

"Se podrá emitir el voto por correo cumpliendo los siguientes requisitos:

a)  El socio, por cada uno de los colegios electorales en los que disponga de voto, deberá utilizar un solo sobre, con la correspondiente lista de candidatos, haciendo figurar en aquél el número de votos que posea en el Colegio de que se trate.

b)  El sobre o sobres que contengan las diferentes papeletas o listas de votación, una vez cerrados, se incluirán en otro de envío, al reverso del cual se harán constar el nombre y apellidos o la razón social del socio, así como su firma.

c)  Este último sobre se enviará, también cerrado, al Notario nombrado para tal fin. El Notario deberá recibir todos los sobres, al menos, el día antes a la celebración de las Elecciones. La fecha de referencia será la que acredite el Servicio Postal de Correos.

d)  El envío de los sobres solo se podrá realizar a través del Servicio Postal, tanto en España como en el extranjero".


Evidentemente, independientemente del lapsus ministerial (seguramente inducido), la participación de los socios de Sgae está garantizada, al menos tanto como lo está la de los ciudadanos españoles en las elecciones políticas (para las que, ni existe un voto electrónico, ni se le espera, por lo menos de momento).


Hacer del voto electrónico un elemento esencial para la participación democrática es engañoso y oculta una realidad muy diferente (no por ello desestimable). Lo que aporta dicho sistema electrónico es comodidad, pero no sustancialidad democrática que, antes bien, pudiera incluso llegar a pervertir de no darse las condiciones necesarias en materia de seguridad.


- ¿Es el voto electrónico más cómodo para el ejercicio de este derecho?


¡Sin duda!


- ¿Es esa mayor comodidad un efecto deseable?


Pues también. Si con ello estimulamos la participación social de aquellos más proclives a la holganza y la melancolía que a la llamada de la responsabilidad social o ciudadana, será bienvenida, aunque ello pudiera dar lugar a otro tipo de debates, no menos relevantes).


Si es más cómodo, y ello puede suponer una mayor participación...


¿Por qué no se utiliza en prácticamente ninguna otra entidad?

¿Y por qué no lo implantan para las elecciones políticas?


Seguramente porque, al margen de cuestiones sociológicas (y estructurales, en el caso de Sgae) no menores, en las que hoy no entraré, existen riesgos que pudieran superar el beneficio de esa comodidad y esa posible mayor participación. Entre otros, el que afecta al secreto de voto, principio esencial en una democracia efectiva y que no está ni mucho menos garantizado en el sistema que se maneja actualmente (el que diga lo contrario se engaña, o falta a la verdad). Los registros que identifican al votante y lo vinculan al sentido de su votación, que existen y quedan reflejados puntualmente, son fácilmente accesibles para quien organiza el evento, al contrario del caso del voto presencial o el voto por correo, en los que no existe, ni esta identificación, ni vínculo alguno entre el sentido de la votación y el votante, una vez depositados los sobres (anónimos) con las papeletas en la urna, que no se abrirán hasta el recuento.


Y es que los políticos no juegan con las "cosas de comer". Al menos, no con las suyas.

Si no, ya me dirán por qué, a pesar de estar a las puertas de unas elecciones políticas de gran trascendencia, ni el Ministro Guirao (tan concernido por sus virtudes, como convencido de su irrenunciabilidad en términos democráticos), ni ningún otro candidato político han solicitado la implantación del voto electrónico el próximo 28 de abril.


Ello hace pensar que la obsesión del Ministro por esta cuestión, en lo que a Sgae se refiere, es inducida. Alguien ha convencido al Ministro (cuyo conocimiento acerca de la normativa de Sgae y sus procesos ya hemos visto que es más bien limitado) de las bondades de este voto electrónico para la democratización de la entidad, llegando incluso a convencerlo de que existe una grave carencia democrática en una sociedad que obliga a desplazarse más de 500 km a sus socios para ejercer su derecho al sufragio.


A este respecto, déjenme mostrarles algunas coincidencias que dan que pensar.


En el pasado reciente, poco antes de las últimas elecciones (contaminadas por circunstancias que nada tienen que ver con el voto electrónico, por más que se empeñen en asegurarlo, y que difícilmente solucionaría éste, salvo usos más eficientes del mismo de los que permite la legalidad y recomienda la ética) se produjeron de forma consecutiva y hasta sincronizada las reclamaciones para la implantación de este sistema electrónico que llegaron a Sgae.


Dentro de la entidad, los primeros en solicitarlo fueron los miembros del colegio editorial, capitaneados entonces por el que era representante de Warner (no recuerdo en cual de sus diversas modalidades, cuya alternancia le permitió eludir la limitación de dos mandatos y perpetuarse durante casi veinte años), Alvaro de Torres, cuya larga experiencia enriquece hoy, en términos de negocio, a la "acera de enfrente", y que fue un acérrimo activista del voto electrónico en Sgae.


Posteriormente fue la ICMP (la internacional de editores, liderada por las grandes multinacionales, acudiendo a la llamada de sus delegados españoles), que trasladó su reclamación a la CISAC, donde fue acogida con entusiasmo, sumándose a la misma y exigiendo el voto electrónico a la Sgae (algo que no se exige a ningún otro miembro y que no se utiliza prácticamente en ninguna de las entidades extranjeras), para después hacerlo por separado, aunque de manera sincronizada y utilizando una redacción exacta, las grandes multinacionales (Sony ATV Music Publishing, Warner Chappell, Universal, BMG, etc).

Y, lo que resulta más sorprendente, por denominarlo de alguna manera, a ellos se unieron entidades extranjeras como PRS, GEMA, SIAE o SACEM que, aparte de incurrir en una intolerable e inédita injerencia en los asuntos internos de Sgae, incurrían en la contradicción de solicitar algo que ellas mismas no utilizaban, al menos entonces y en la mayoría de los casos (no me atrevo a decir que en todos ellos, aunque es lo más probable).


Solo al final, el entusiasmo por el voto electrónico llegó al Ministerio, que de repente hizo de él una condición indispensable para firmar la paz con Sgae.

Me consta, pues he tenido oportunidad de hablarlo personalmente con él, que fue el subdirector de políticas culturales, Carlos Guervós Maillo, un veterano del departamento que ya estaba ahí cuando llegó Guirao, quien más insistentemente planteaba esta exigencia (que curiosamente no extendían a ninguna otra entidad de gestión española, y menos aún a ellos mismos).

Es evidente que en las diversas reuniones del subdirector con representantes de las multinacionales estos consiguieron impregnar de celo electrónico su corazón funcionario, lo que seguramente él trasladó con tal fervor al Ministro Guirao, que éste lo asumió como suyo y lo convirtió, según parece, en un reto personal. En lo concerniente a la literatura con la que el Ministro adornaba sus declaraciones al respecto, y que hemos tenido ocasión ya de comentar, no me atrevería asegurar si es mérito propio, o aportación de Guervós, u otros.



"Excelente reunión con el gobierno español", dice la ICMP, que muestra su "firme apoyo" a sus medidas para resolver los problemas de Sgae. Una sintonía absoluta entre los editores internacionales y el subdirector Guervós, que aparece con ellos en la fotografía, sin que se vea al Ministro por ninguna parte.

El caso es que andaba yo en estas reflexiones cuando me encontré con una entrada en el twitter de la ICMP que no es del todo inoportuna a efectos, quizás, de entender un poco la empatía ministerial con determinados ámbitos alrededor de Sgae y la gestión colectiva, así como la vocación "internacionalista" que ha desplegado recientemente el señor Guirao, cuando decía contemplar esperanzado la posibilidad de la entrada de entidades extranjeras en la gestión patria.

En la fotografía publicada por ICMP no aparece el Ministro, pero sí un sonriente Guervós que, seguramente, le trasladaría los detalles de la reunión que, como se ve, fue afable y provechosa.

Sí aparecen, junto a los representantes internacionales, el delegado de Warner en España, Santiago Menendez Pidal, la omnipresente Teresa Alfonso, aficionada a estos foros ya que, seguramente, la venta de su catálogo heredado a Warner le dejó mucho tiempo libre, y la heredera del Maestro Rodrigo, Cecilia León, los tres ex-directivos de la Sgae.


Naturalmente, el personal del ministerio debe reunirse con todos los afectados por la cuestión de la gestión colectiva, los derechos de autor y la Sgae, para intentar obtener la información necesaria y plural que le permita formarse un criterio riguroso de la situación e informar y asesorar adecuadamente al Ministro, que es quien, a la postre, tiene que dar la cara.


Lo que pasa es que, viendo la empatía que emana de la fotografía superior y la concordancia casi simbiótica de los postulados de unos y otros, frente a la, si me lo permiten, frialdad (rayana en la hostilidad, en ocasiones) mostrada por parte del Ministro y sus adláteres a quienes hemos tenido ocasión de representar a la entidad y acudir a alguna reunión recientemente, y al margen de la frustración y desolación que esto nos produce, no nos resulta especialmente tranquilizadora la visión de una Sgae intervenida por quienes tal rostro nos ofrecen.


Si a ello le unimos declaraciones como las que hemos visto en el video del Ministro, con el manifiesto desconocimiento de nuestra realidad que revelan (no ya de Guirao, sino de quienes tendrían la obligación de asesorarlo), la verdad es que no podemos dejar de acordarnos del cuento de Eugenio. Y cuando escuchamos que en nuestro auxilio vendrán, enviados por el Ministro, sus tres expertos ministeriales, como ángeles dispuestos a solucionar todos los problemas de una entidad centenaria, inmersa en una profunda crisis de modelo, ante el ataque coordinado contra la gestión colectiva y el advenimiento de una gestión selectiva basada en la especulación y motivada por el ánimo de lucro (de las gestoras, no el nuestro), y todo ello desde la visible complicidad con una de las partes del conflicto, no podemos sino responder igualmente:


"Vale, gracias, pero...

¿Hay alguien más?"



José Miguel Fernández Sastrón

(1 de marzo de 2019)